Las costumbres montubias, algo de arqueología y mucha naturaleza ofrece la hacienda Rosa Herminia.
Desde hace 135 años la hacienda Rosa Herminia, localizada en el recinto La Paz del cantón Colimes, pertenece a la familia Rendón. Hoy la sexta generación de herederos abre sus 300 hectáreas de tierras cultivables para ofrecer un nuevo servicio, el agroturismo.
Conocer la cultura montubia, la arqueología de la zona, tener la oportunidad de participar en prácticas agrícolas, ganaderas y disfrutar del paisaje costeño, es lo que proponen Guillermo Rendón Bourie y su hija Andrea Rendón Lasso a toda la comunidad.
Llegar a la hacienda no demora más de 90 minutos desde Guayaquil por la vía a Daule. En el km 87 se ingresa (a la izquierda) al recinto La Paz.
Por un camino lastrado en regular estado se llega al estacionamiento.
Luego abordará una canoa a motor para atravesar el río Daule y entrar a la hacienda.
Participar en el ordeño de una vaca y pesar en la báscula a un torete de engorde serán las primeras actividades que realizará en este lugar.
Otra opción es montar a caballo por los potreros y bosques tropicales.
En el área agrícola podrá observar los cultivos, especialmente el de cacao, principal producto de la hacienda.
De las plantaciones de plátano, naranja y toronja, así como las parcelas demostrativas con cultivos de tabaco, pimiento, tomate, camote, maíz, verduras, melón y sandía, se podrán saborear sus productos.
Otra atracción de la hacienda es su museo de sitio.
Más de 300 piezas arqueológicas, pertenecientes a las culturas Milagro-Quevedo (500 AC. a 500 DC.) y Daule-Tejar (500 DC. a 1533), se exhiben en una tola que conserva un entierro de chimenea con ajuar y osamenta incluidos.
Arqueólogos y técnicos del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural certificaron la autenticidad de las piezas.
Después de este recorrido el visitante queda en libertad de decidir si desea jugar indorfútbol o voleibol, pasear en canoa por el río o avanzar hasta una playa de arena blanca.
El almuerzo típico con parrillas al carbón y el show artístico donde un personaje montubio relata, de manera amena, las tradiciones del campo, complementan el paseo que desde hace un mes se abrió al público y que hasta ahora mantiene como sus principales visitantes a grupos de estudiantes de colegios guayaquileños.
El embarcadero, hasta que sea readecuado, es dificultoso para personas con problemas de motricidad.
La playa requiere de mantenimiento para que la puedan disfrutar grandes y chicos.
Los propietarios de la hacienda han ofrecido adecuarlos lo más pronto posible.