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Desconocemos cuáles son las consideraciones que llevaron al nuevo mandatario a dar prioridad a esta invitación, existiendo tantos asuntos conflictivos en la agenda nacional que requerirían su atención inmediata.
Lo que sí es seguro es que los ojos del país y de la comunidad internacional estarán muy atentos de esta iniciativa, en la medida que quizás permita vislumbrar el estilo y los métodos del nuevo gobernante.
El viaje se produce en un momento difícil para la estrategia política del presidente Álvaro Uribe. La Corte Constitucional acaba de revocar los poderes especiales que se le otorgaron al Ejército y declaró inconstitucionales las zonas de rehabilitación, bajo control militar.
En esas circunstancias, no hay cómo dudar que se extremarán los cuidados para evitar cualquier gesto que se considere una intromisión del Ecuador en los asuntos internos del país vecino.
No hay ni puede haber ningún plan para Colombia que no sea el que Colombia y sus autoridades legítimamente electas decidan aplicar. Ecuador, como siempre, está dispuesto a solidarizarse con su vecino, pero de ningún modo tratará de interferir en sus asuntos internos.
Si en general nuestra diplomacia ha sido estricta en la adhesión al principio de la libre determinación de los pueblos, en esta ocasión volverá a quedar muy claro que el Ecuador respeta la soberanía y la autoridad de los gobernantes de Colombia.
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