Los futbolistas del club peruano Universitario de Deportes se declararon este viernes en huelga porque no les pagan los sueldos.
Los jugadores del Blooming boliviano se niegan a jugar desde hace varias semanas porque la directiva les rebajó los salarios. La Fiorentina italiana ya no existe más y el Lazio romano, campeón hace tres años, está al borde de la quiebra.
Los clubes de las divisiones inferiores inglesas preparan una estrategia para reducir los salarios, mientras que los clubes ricos del G-14 juran y perjuran que "esta vez va en serio y reduciremos la cuenta de salarios".
Y no hablemos de lo que puede ocurrir en Argentina, dónde hay un mango, viejo Gómez, lo han lustrao con piedra pomes; y también cuando rajés los tamangos, buscando ese mango, que te haga morfar...
Hay más en lunfardo: Salve vento, menega, shosha, guita, bataraces o duros... lo que sea... La mondonguera de ragú palpita, silba, bronca, la bufa, chilla, grita por esta crisis rea...
En el fútbol, como en cualquier ámbito, el dinero tiene dos extremos, el elegante y el miserable, según lo tengas o no lo tengas.
Duelo entre elegantes
Lo acaba de descubrir el club inglés Peterborough, de la segunda división, apodado posh, elegante (www.posh.net). Hace unos días, la directiva recibió un extenso documento de los abogados de Victoria Beckham, objetando el uso comercial del apodo.
La señora Beckham, conocida antes como Posh Spice, quiere desprenderse de la palabra "spice", que es vulgar, y al mismo tiempo retener "posh", que tan bien le queda con el color de los ojos, y por consiguiente se opone al uso comercial de la palabra: "Yo soy posh, la única posh", dijo a sus abogados.
Queda por verse si la justicia británica se pronuncia sobre la propiedad comercial de la palabra posh, que la gente de Peterborough United utiliza desde hace 80 años.
Si Victoria Beckham estuviera al tanto de las últimas conclusiones de los lexicógrafos vacilaría antes de reivindicar el uso exclusivo de posh.
Ella, como los estudiantes de inglés de medio mundo, debe creer que posh es la sigla de "Port out, Starboard Home" (babor a la ida, estribor al regreso), supuestamente la forma elegante de viajar a la India en el siglo XIX.
Esta interpretación está desacreditada. Ahora los etimologistas creen que posh proviene del gitano, y que las tribus itinerantes lo tomaron de un antiguo eufemismo rumano por algo más vulgar: bosta, excremento.
Primero lo aplicaron a una moneda de valor insignificante y luego lo extendieron para designar al dinero en general.
Los enemigos de la señora Beckham seguramente verán un paralelo en esta marcha triunfal del término posh desde sus orígenes gitanos al actual significado inglés.
Bosteros y gallinas
Los extremos opuestos de la palabra clave nos hace pensar en los hinchas del Boca Juniors, que al principio se ofendían cuando sus mortales enemigos de River Plate los llamaban "bosteros" pero terminaron por asumir el apodo y ahora lo consideran una divisa de honor.
(Los de River experimentaron un tránsito similar con el calificativo de "gallinas" que les endilgaron los bosteros.)
¿Se batiría la señora Beckham, si fuera argentina y esposa de un crack de Boca, por la utilización comercial del apodo "bostera"? ¿Se opondría, por ejemplo, a la aparición de una línea de artefactos sanitarios así llamada?
Probablemente sí, porque en el fondo lo que está en juego es el dinero, la fuente más abundante de legitimidad social. El dinero legitima socialmente, por oscuros o fétidos que sean sus orígenes.
Inodoro
"El dinero no tiene olor", solía decir el emperador romano Vespasiano a su hijo Titus, un jovencito fastidioso que objetaba el nuevo impuesto a los mingitorios públicos.
El emperador invitó a su hijo a oler una moneda: Num olet? (¿huele mal?). Y tras la respuesta negativa de Titus, el remate histórico: "Y sin embargo es orina".
Los italianos todavía honran al sabio Vespasiano dando su nombre a los urinarios públicos. Convengamos en que el italiano vespasiano es algo más recatado que el francés pissoir.
Desde entonces la gente no se hace muchos problemas sobre el origen del dinero: lo que quiere es que le paguen.
Queremos creer que los jugadores del Universitarios y del Blooming no serían tan delicados como Titus si les ofrecieran como pago el producto de un impuesto a los baños públicos de Lima y Santa Cruz.