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Una novia para Yogui

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Noticia relacionada Cindy dejó su casa para encontrar el amor

Diciembre 01, 2002

Marcia Andrade | Redactora

El oso de anteojos del zoológico El Pantanal ya tiene compañera. Se llama Cindy y si logran aparearse tendrán la primera cría de su especie en Guayaquil.

Un cartel con la inscripción “Bienvenida Cindy” y un arco de globos de colores cuelga de la puerta de acceso al zoológico El Pantanal, en el km 23½  de la vía Guayaquil-Daule.

Es mediodía del martes 19 de noviembre. Afuera, personal de ese centro recibe emocionado a la nueva huésped: una osa de anteojos de 3 años y 7 meses, 1,30 m de estatura y unas 150 libras de peso.

Llegó por vía terrestre desde el Centro de Rescate de Animales de la Fundación Clare, ubicado en la parroquia rural Sayausí, 10 km al occidente de Cuenca.

Cindy no es una huésped más. Fue traída especialmente para que sea la pareja de Yogui, un macho de su especie que vive en El Pantanal y que tiene 12 años, 1,80 m de estatura y unas 250 libras de peso.

Si ambos se aparean, Guayaquil tendrá la primera cría de osos de anteojos en cautiverio y nacerá una esperanza para continuar esta especie que se encuentra en peligro de extinción, según el Libro rojo de mamíferos en el Ecuador.

Es una unión necesaria para ambos especímenes que ya no pueden ser reintroducidos a su hábitat tradicional, en los bosques andinos, porque desde pequeños tuvieron una vida en cautiverio.

La promesa cumplida
Nelson Chiriboga, propietario de El Pantanal, cuenta que la llegada de Cindy es el cumplimiento de un ofrecimiento que hace mucho tiempo le hizo a Yogui, uno de los más de mil animales de 60 especies que protegen en este centro.

“Yo le prometí que le conseguiría una novia y ya la tiene”, dice el veterinario mientras dirige el ingreso de la jaula en la que, por seguridad, fue trasladada la osa.

Chiriboga le dio el nombre de Cindy porque de esa forma se llama la novia del oso Yogui de la serie infantil de caricaturas que lleva ese nombre.

Agotada por el cambio de clima que soportó durante el viaje en el que Ricardo Chiriboga le suministró hidratantes como Pedyalithe y Gatorade, Cindy entra a su casa, cercada por mallas de acero y cubierta por el verde de las hojas de los árboles.

Olfatea todo. Con sus pisadas firmes hace crujir la hojarasca, de colores café y naranja, al subir y bajar por la cueva de rocas y por el frondoso ficus que también tiene forma de madriguera y en donde podrían nacer sus pequeños ositos si se entiende con Yogui.

Abre el hocico. Emite un gruñido casi ahogado. Tal vez de susto. Tal vez de enojo. Así llama la atención de Yogui, que deja de mirar a los monos que chillan ante la llegada de la nueva huésped.

Inquieto, el macho soba fuertemente su peluda cabeza contra la malla que separa las respectivas casas, como queriendo echarla para llegar hasta donde se encuentra su pequeña novia que lo observa desde una rama.

Conociéndose
Chiriboga explica que es un comportamiento normal entre estas especies cuando están en etapa de conocerse. Pero advierte que, para reproducirse, Yogui deberá esperar un poco hasta que Cindy cumpla los 4 años, cuando ya esté en edad de apareamiento.

En los días siguientes Cindy parece adaptada a su nueva casa. En la mañana come un melón, una sandía y legumbres. En la tarde, seis choclos (su plato favorito), cinco mangos, una papaya y seis guineos.

Yogui continúa con su rutina diaria. Después de comer frutas y vegetales descansa largas jornadas y si tiene calor se refresca en su piscina.

Pero de vez en cuando cada uno se acerca a la malla que los separará hasta que ellos estén listos para consumar su unión. Es algo que nadie puede predecir, porque su relación animal se dejará llevar por el instinto o la pasión.


ANTEOJOS

FAMILIA
El nombre científico de los osos de anteojos es Tremactos omatos. Esta especie pertenece a la familia de los ursidae.

SOLITARIOS
Desde que nacen permanecen al abrigo de su madre durante un año y medio. Al crecer se vuelven solitarios. Únicamente se juntan para reproducirse y viven hasta 30 años.

SU NOMBRE
Aunque son naturales del páramo, se adaptan fácilmente al clima cálido. Se lo conoce como oso de anteojos por el pelo blanco que rodea sus ojos. También se lo denominan oso andino.


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