El secretario general de la OEA, César Gaviria, ratificó este martes que el gobierno de Hugo Chávez retornará a la mesa de negociación con la oposición "tan pronto concluya el paro" general, que pidió transcurra pacíficamente.
El presidente Hugo Chávez enfrenta este martes el segundo día de paro general para presionarlo a que llame a elecciones adelantadas o renuncie.
Gaviria se reunió la mañana de este martes con la delegación oficialista ante la mesa en la vicepresidencia de la República, tras lo cual dijo que el encuentro había sido "positivo".
"El vicepresidente José Vicente Rangel me ratificó la voluntad que tiene el gobierno de continuar en la mesa de negociación y acuerdos tan pronto concluya el paro", dijo Gaviria.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) instaló el 8 de noviembre la mesa de negociación en Caracas para buscar una salida electoral a la crisis del país, potenciada por el golpe de Estado del 12 de abril que sacó por 47 horas a Chávez.
Líderes de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y la Federación de Cámaras de Venezuela (Fedecámaras) aseguran que más de un millón de comercios y 3.000 industrias y empresas permanecen paralizadas.
En la capital y el resto de las principales ciudades del país se cumple parcialmente la segunda jornada de protesta.
El gobierno, por su parte, señala que el sector petrolero, metalúrgico y eléctrico que generan 81% del producto interno bruto (PIB) del país están funcionando con normalidad y que la protesta fracasó.
El paro sería de un día, pero el lunes los organizadores decidieron ampliarlo al menos otras 24 horas y demandaron que el gobierno levante las barricadas que ha colocado a las negociaciones que buscan lograr una salida electoral que evite un desenlace violento de la crisis venezolana, dijo el diputado opositor Andrés Velásquez.
El presidente de la CTV Carlos Ortega justificó la extensión de la paralización y afirmó que Chávez sigue en su "actitud terca y arbitraria de no aceptar el llamado a la consulta electoral".
La oposición insiste que el gobierno acuda a la negociación dirigidas por el secretario general de la OEA César Gaviria, cuyas gestiones se han visto debilitadas por los enfrentamientos.
Lo hemos dicho y lo ratificamos ahora, la suspensión o no del paro va a depender a lo que acontezca el día de hoy (martes), del compromiso que debe asumir el gobierno para resolver la crisis, señaló Ortega. Los organizaciones no han revelado para cuando fijaron el final de la protesta.
No se vislumbra una solución a corto plazo en tanto las partes en pugna se descalifican mutuamente.
El vicepresidente José Vicente Rangel dijo que el paro es "insurreccionista y sostuvo que los promotores tratan de repetir el formato golpista de abril", cuando una medida similar acabó en la salida temporal de Chávez, 19 personas muertas y 300 heridas.
La oposición también se ha mantenido inflexible. Se niega aceptar la propuesta de Chávez de convocar un referendo revocatorio en agosto del 2003, cuando se cumple la mitad del mandato de seis años.
Y ha advertido que podría convocar protestas callejeras para enfrentar las detenciones de líderes políticos y sindicales en la provincia y el asalto en la madrugada del martes de la residencia de Juan Fernández, un prominente dirigente petrolero.
Las acciones de la oposición buscan la salida de Chávez, a quien acusan de poner la democracia en peligro debido a sus tendencias autoritarias y de querer imponer políticas socialistas, fomentar la división de clases sociales y administrar mal la economía.
Chávez insiste en mantener cierto control estatal sobre la economía, lo que ha provocado una devaluación de más de 90% en la moneda, una contracción económica del 6,4%, un índice de desempleo del 16,2% y una inflación del 30%.