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Pocas instituciones representan el espíritu guayaquileño como el hospital Luis Vernaza. Sus amplias salas, sus soleados jardines, sus pasillos, consultorios y demás departamentos están soldados a la historia de nuestra ciudad. Pudiera bien decirse que su punto de partida y su meta tienen el mismo afán: combatir las dolencias, mitigar los dolores, derrotar a la muerte.
Bien vale destacar las circunstancias de que al crecer nuestra ciudad ha crecido también su voluntad y su capacidad de servicio. El hospital, destinado inicialmente a prestar atención a Guayaquil, se adapta día tras día a los requerimientos que le impone su calidad de urbe cosmopolita a la que arriban compatriotas de todas las provincias.
Año tras año, la Junta de Beneficencia pone en juego nuevas y mejores iniciativas para mantener el nivel de esta casa de salud en los parámetros técnicos y científicos en que se encuentra. Recurre, incluso, a la modesta ayuda de la autogestión económica, que implica el pago de una parte de los medicamentos, por los pacientes en capacidad de hacerlo.
El nuevo aniversario del hospital guayaquileño es celebrado de la mejor manera: con el XXIV Congreso de Medicina, Cirugía y Especialidad. Participan en él 589 médicos y residentes de la Junta de Beneficencia. El Dr. Efrén Aráuz, director del Luis Vernaza, ha dado algunos datos que relevan la importancia del certamen: las charlas y conferencias sobrepasarán las 100 horas y abarcarán 135 temas individuales y 25 exposiciones de grupos.
Los temas principales que tratará el Congreso serán ‘La Diabetes y las Enfermedades Dermatológicas’. Las disertaciones centrales correrán a cargo de connotados médicos extranjeros.
Aprovechamos la celebración del nuevo aniversario del antiquísimo Hospital General de Guayaquil para indicar que el nombre actual de Luis Vernaza constituye un homenaje a un filántropo guayaquileño de corazón, aunque nacido en Antofagasta, que en aquellos tiempos pertenecía a Bolivia y actualmente a Chile.
Para los médicos nacidos, educados o prohijados en Guayaquil, trabajar temporal o establemente en el Luis Vernaza constituye a manera de una amable conscripción espiritual.
Ser interno o médico residente, realizar la práctica previa a la obtención del título de doctor, ser auxiliar o enfermera o laboratorista, el paso por el Luis Vernaza constituye una especie de iniciación espiritual que vincula al galeno con la urbe que lo cobija y lo ama.
En la sesión inaugural del Congreso, la Junta de Beneficencia entregó sendas placas de reconocimiento a dos galenos que han cumplido 50 años de servicio profesional: Alfonso Roldós Garcés y Colón Núñez San Andrés. En su agradecimiento, el Dr. Roldós Garcés destacó el compromiso que tienen los galenos tanto con el humanismo y la ética profesional como con los conocimientos científicos y técnicos, pues una deficiencia de la amalgama de esos campos podría ser fatal. El botellero comparte íntegramente esta afirmación del médico: “La ética y la honestidad son características en todo ser humano, pero en nuestra actividad, una falla por aspiraciones económicas puede ocasionar la muerte de un paciente”. Hacemos votos porque las exposiciones de este foro médico sean publicadas y difundidas de manera oportuna, para que no se pierda un esfuerzo tan grande y meritorio.
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