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Están para un entendimiento cabal las estrategias que desde Guayaquil ayudarán a un mejor país corrigiendo debilidades institucionales y tonificando el espíritu de empresa, trabajo y comercio. La franqueza y la honestidad en analizar defecciones, como el caso de la Comisión de Tránsito del Guayas, es altamente constructivo.
Estimar los efectos de un proceso sumamente lento como el de reducir los excesos centralistas, equivale en importancia al enfoque del estancamiento de las autonomías.
Los cambios en factores que no han funcionado como se proyectó, son posibles de identificar, por lo que este encuentro coincide con un criterio que en la ciudadanía es unánime, por una mejor sociedad. Es la síntesis del entendimiento de capacidades y limitaciones.
El crecimiento de las ciudades y el afán de su gente por progresar no solo dependen de ideales y principios que descansan en la tradición histórica. Es de extraordinaria importancia aquilatar en qué forma una sociedad responde a los retos de los cambios que resultan imperativos frente a las urgencias conflictivas del progreso.
Por esto, el acierto de estos encuentros para acordar estrategias que definirán el futuro de una gran colectividad.
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