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El país necesita fortalecer esa vía. Porque cae en la subestimación cuando se trata de atraer a padres de familia y a menores hacia actividades que ni siquiera tienen la categoría valiosa del deporte, sino que quedan en la exhibición superficial.
Cuando mejore lo positivo, la educación moderna, por más modesta que fuere en lo material una escuela pública, estará cumpliendo su extraordinario fin.
Sin embargo, hay signos de importante afán de cambio, como los emitidos por varios colegios y escuelas fiscales que han competido para mostrar con máxima limpieza aulas y sectores que tienen que ver con la higiene en el establecimiento y en su barriada.
Competir para mostrar más limpieza e higiene cumple todos los requisitos que conducen a excelente educación.
La iniciativa de concursar en lo que indicamos, merece reconocimiento público. Los educadores nacionales poseen capacidad creadora que coincide con el entusiasmo, la colaboración y las intuiciones de educandos y padres de familia.
En esos campos atractivos están oportunidades que escuela y colegio deben aprovechar. Hay que exigir a los gobiernos un mejor trato económico, como lo manda la Constitución y, en cada establecimiento, con el capital de las ideas y el amor al trabajo en conjunto, ampliar hoy mismo los horizontes de la educación popular.
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