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| En el Ministerio de Salud |
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Para acceder a un servicio público en Ecuador los ciudadanos debemos hacer tremendos trámites. Fui al Ministerio de Salud a sacar un permiso para el funcionamiento de un local.
Un empleado que atendía en una ventanillas no escuchó mis inquietudes. Creí que él estaba ahí para despejar las dudas del público; casi grosero solo contestó algo que le pregunté.
En otra ventanilla ni siquiera había un techo para protegerse del sol. Esperé cerca de una hora para que me digan el costo de los permisos. No usan megáfono o algo parecido para llamar a las personas, sino la voz natural, y hay unos empleados que hablan muy bajo y casi nadie los escucha. Cuando no saben el apellido de algún ciudadano lo llaman: “No sé cuanto”. ¡Qué humillación!
Mientras ciertos funcionarios gozan del privilegio de un aire acondicionado, el público debe curtirse bajo el sol, y esperar largo rato como si tuviera todo el día libre. Pido a las autoridades correspondientes que modernicen dicho servicio. Carla Cueva Rosales Guayaquil
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| Viviendas multifamiliares |
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Construir casas para una población con un porcentaje alto de crecimiento, es un problema geométrico, de control migratorio, y de natalidad.
La vivienda es un elemento para el hombre en su progreso socioeconómico, por ello se necesita que los organismos privados o públicos construyan soluciones habitacionales de desarrollo vertical, con implantación tipo multifamiliar y equipamiento urbano para todos los sectores.
En el país se han hecho ciertos programas masivos de viviendas uni y multifamiliares carentes de trazo urbano. Las unifamiliares son una distracción que relega su equipamiento urbano y calidad, provocando la extensión del área o toma de nuevos suelos con la consecuente destrucción ambiental. En un espacio urbano las casas multifamiliares planificadas serían una respuesta exigible a una política de vivienda del Estado, con la intervención de gobiernos, municipios y promotores que den a la naturaleza y al hombre, mejor condición de supervivencia. Arq. Johnny R. Sampedro C. Guayaquil |
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| Experiencia en un hospital |
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Participo una experiencia que tuve en Uruguay, en donde la atención médica me sorprendió enormemente por tratarse de algo inusual para nosotros en Ecuador.
Viajé con mi esposo a Montevideo y a las 03h00 del día de arribo, él se fracturó la nariz en el hotel. Tomamos inmediatamente un taxi rumbo a un hospital. Luego nos informaron que bastaba con haber llamado por teléfono al servicio “Coronaria”, para que este hubiese acudido al instante con su ambulancia de primeros auxilios gratuitos.
El hospital más cercano que hallamos fue el Británico, donde asistieron a mi cónyuge en emergencia mientras me pedían sus datos. Como el cirujano plástico que podía diagnosticar su estado, llegaba a las 07h30, nos dijeron que escojamos entre quedarnos ahí o regresar a la hora señalada.
Optamos por volver al hotel, pero antes acudimos a la caja y la encontramos cerrada. Luego, a la hora establecida el cirujano tuvo que operarlo porque se correrían riesgos futuros. Al terminar la intervención, fui de nuevo a la caja para cancelar la cuenta; ahí me dijeron que hasta que el médico no diera el alta, no me preocupara. El tratamiento continuó y después de doce días le sacaron el yeso y dieron de alta. Fuimos otra vez a la caja, repitiéndose la situación: “Aún no estaba lista la cuenta porque saldría a su tiempo”. Explicamos que debíamos viajar, y un empleado amable prometió que ese desacostumbrado trámite terminaría ese mismo día.
Cuando nos dieron el total de la cuenta, sonreímos agradeciendo a Dios que el accidente no ocurrió en Ecuador.
Muchas preguntas surgieron: ¿Y si no hubiésemos regresado después de la operación? No nos pidieron ningún documento que garanticen los datos que yo les di; no pidieron el número de mi tarjeta de crédito, ni el nombre del banco que garantizaría mi pago.
Tampoco hubo urgencia en cobrar por parte del cirujano ni el anestesista ni la clínica, ni por los medicamentos que suministraron. ¿Encuentran alguna similitud con la atención en nuestros hospitales y clínicas? Sarah María de García Guayaquil
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| Gastos no deducibles |
De acuerdo con la Ley de Régimen Tributario Interno y su reglamento, se consideran gastos deducibles los que se efectúen para obtener, mantener y mejorar los ingresos de fuente ecuatoriana que no se encuentren exentos.
Según esa ley, los gastos no deducibles deberían clasificarse en partidas permanentes y temporales. Las permentes son las que no deben considerarse como gastos desde el punto de vista financiero y tributario; por lo tanto, esas partidas incrementarán la utilidad, 15% de la participación de trabajadores, impuesto a la renta, y mayor distribución de utilidades a accionistas.
Las partidas temporales son las que financieramente se consideran como gastos, pero que desde el punto de vista tributario no lo son, y no incrementan el valor de las utilidades ya que son erogaciones reales. Ejemplo: las depreciaciones, amortizaciones, reservas de cualquier naturaleza que excedan los límites permitidos por la ley. Ing. Carlos J. Govea M. Guayaquil
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| Basura en Salinas |
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En la ciudadela Puerta del Sol Nº 2, de Salinas, carecemos de un buen servicio de recolección de basura, especialmente en los días feriados cuando concurren a la playa más turistas y se producen toneladas de desechos que no son retirados por quienes tienen esa tarea.
Los moradores de dicho barrio nos sentimos perjudicados, pues nosotros sí cumplimos con la Municipalidad a través del pago de tasas que puntual e ineludiblemente son recaudadas en las planillas por consumo eléctrico.
Solicitamos apoyo en este pedido de elemental salubridad pública. José Aguirre Litardo Guayaquil
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| Polvorín en la economía |
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Estamos a punto de otro polvorín, pero en nuestra economía. ¿Razones? El elevado gasto fiscal y el reiterado apego de los gobiernos de turno por preservar su obesidad y, si es posible, por incrementarla.
No se escucha nada respecto a la reducción del gasto en entidades como los bancos de Fomento, de la Vivienda, del Estado, que trabajan por debajo de su punto de equilibrio, ocasionan al país gastos innecesariamente altos y que por contrato colectivo se siguen incrementando año a año.
Ni se diga del Banco Central, cuyo departamento emisor solo se encarga de las fracciones y ciertos funcionarios aún mantienen canonjías.
Ni hablar de las milicias donde por accidente revientan polvorines de armamentos obsoletos; peor, de los sindicalistas que presionan por alzas salariales acordes a la inflación, cuando ejecutivos privados debemos trabajar el doble para ganar la mitad de lo que ganamos años anteriores. Javier Orús G. Guayaquil |
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| La CTG y el orden |
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He visto alarmada cómo los choferes de transporte público evitan tomar un pasajero de la tercera edad. La vejez forma parte de la vida de todo ser humano, ¿acaso no entienden eso ciertos transportistas? ¿Cuántos ancianos son maltratados por estos irresponsables? Mi padre tiene 72 años, y cuando utiliza este mal servicio de transporte urbano (línea Nº 51), ha puesto en riesgo su vida.
Tal es así que, cierto día, cansado mi progenitor de esperar que algún colectivero se digne a parar el vehículo para que él pueda embarcarse con calma, en su impotencia se lanzó a la vía, levantó las manos e hizo señas a un chofer para que por favor detenga la marcha del bus. Sin embargo, fue ignorado por ser viejo.
Felizmente un ciudadano lo observaba y lo ayudó rápido a salir de la vía al reparar que el conductor del bus no frenaría.
Si no fuera por ese transeúnte caritativo, hoy mi padre estaría muerto.
Esos colectiveros, buseteros, que no saben lo que es la educación y el respeto, han de ser huérfanos de padre y madre, pues si a ellos los tuvieran vivos creo que jamás permitirían que pasaran por esta clase de vejámenes.
¿Hasta cuándo estaremos a merced de malas personas que se jactan de ser profesionales frente a un volante, pero carecen de sentimientos?
Solicito a las autoridades competentes que ayuden a toda la gente de la tercera edad de mi país, y acaben con el abuso a nuestros queridos y ancianos padres. Soraya Castro Castillo Guayaquil
El directorio de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG), en noviembre del año anterior, aprobó elevar las tarifas de los servicios públicos que otorga a los ciudadanos, las cuales entraron en vigencia a partir del 1 de enero del 2003.
En el casillero de las tarifas, sección permisos, se encuentra el rubro de vidrios polarizados, al cual le fijaron un valor de $ 25.
Toda institución pública, con el propósito de optimizar su atención y tener cualquier beneficio a su favor y de la ciudadanía, puede acogerse a la autogestión financiera, fijar y aumentar valores por sus servicios.
Esto se lo hará siempre basado en lo que disponen la Constitución, Ley de Modernización, Ley de Tránsito y Transporte Terrestre, y otras leyes vinculadas con las instituciones del Estado. Tratándose del rubro de vidrios polarizados, la Dirección Nacional de Tránsito y la Comisión de Tránsito del Guayas, no están facultadas para cobrarlo, pues es un servicio que estos organismos no lo brindan.
El dueño del vehículo para poner la película debe comprarla en almacenes particulares, y quien la instala no tiene relación de dependencia laboral con dichas entidades.
El uso de las películas antisolares la actual Ley de Tránsito y Transporte Terrestre y su Reglamento no lo registra como contravención, por lo tanto, si no está tipificado como infracción, su uso es permitido. En mis viajes a Salinas, agentes de tránsito me extendieron unas “citaciones” porque el vehículo que yo conducía no poseía el permiso de dichas películas.
Ante el Juez de Tránsito presenté mi reclamo y este dejó las citaciones sin efecto, expresando el juzgador que el uso de las antisolares no está tipificado como infracción. Al presentarme en la ventanilla de recaudación de la CTG se negaron a cumplir lo ordenado por la autoridad, dijeron que el Juez no está facultado para dar de baja las multas.
Presenté mi reclamo por el desacato de los funcionarios recaudadores ante el Defensor del Pueblo y el Presidente del Directorio de la Comisión de Tránsito del Guayas de entonces, Ab. Antonio Andretta, quien amablemente me respondió que tenía la razón y que había pedido que se cumpla lo ordenado por el Juez, y que hable con los capitanes Julio Cortez o Gregorio Polanco. Este último me comunicó que no podían dar cumplimiento a lo dispuesto por el Presidente del Directorio y que mi queja había pasado al Departamento de Asuntos Internos (DAI).
En tal Departamento, el cabo Ordóñez, quien tramita el proceso, me informó que yo debía declarar por mi queja presentada contra los dos agentes de Tránsito. Lo hice y me ratifiqué en mi queja. Se me informó que me notificarían el avance de las investigaciones. Han pasado más de 30 días y aún
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| Cuba y los derechos |
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Me llamó la atención que en las justificadas protestas que hubo por la guerra de Iraq, no se haya ni siquiera mencionado otro infame atentado contra los derechos humanos: el encarcelamiento por el dictador Fidel Castro, a decenas de “disidentes”. El único delito que esa gente pidió fue la libertad de pensamiento. Asimismo, no gritaron por el fusilamiento de otras personas en Cuba que quisieron, aun a riesgo de su vida, librarse de la esclavitud. Una muestra más del macabro oportunismo del sátrapa caribeño y de la imposición ideológica totalitaria, despiadada del marxismo que destruye inmisericordemente a quienes osen pedir una pizca de libertad y justicia. Dr. Carlos Salvador G. Quito
Mi respeto para el pueblo cubano, quien a pesar de sus limitaciones, tiene la mejor educación latinoamericana y el tercer lugar en educación a nivel mundial. ¿Creen que saber eso no merece el reconocimiento de Latinoamérica y el mundo? ¡Claro que sí! Porque un pueblo que se desarrolla con identidad propia, utiliza sus recursos, cree en la capacidad de su gente; ha logrado sobrevivir resistiendo el poder de las “superpotencias” que consideran a los países latinos, tercermundistas o en vías de desarrollo. La pena de muerte es aplicable en ese país por secuestro, conspiración y otros. Debemos ser respetuosos de las leyes establecidas en cada nación, estas no las hace un solo hombre, tienen su organismo respectivo. Dejen a Fidel Castro y Cuba mostrar su esplendor de ser capaz de mejorar la calidad de vida y garantizar el futuro. Ana Valdivieso Vera Ventanas |
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| Sin guías telefónicas |
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¿Qué sucede con ustedes señores de Pacifictel? Si un abonado se atrasa unos pocos días en pagar la muy abultada planilla, le cortan el servicio, pero ¿a ustedes quién los “corta” cuando por negligencia no entregan la guía telefónica? No hace mucho nos llamaban a los abonados para que concurriéramos con el recibo de la última factura pagada, a recibir la guía.
¿Qué pasa ahora? Hace ya unos años que los abonados no tenemos la tan cacareada guía; pero aquí no ha pasado nada. Para volver eficiente a una empresa no basta con cambiarle el nombre. ¡Recuerden que muy pocas cosas son tan peligrosas como lo es un pueblo cansado de abusos! Ing. Arturo Ramírez de Lucca Guayaquil |
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| Escuela de Naranjito |
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La escuela Carlos Matamoros Jara del cantón Naranjito, que agrupa a 600 estudiantes, presenta serios problemas en la estructura del segundo piso de su edificio.
La loza se encuentra totalmente cuarteada, y por el peso de las personas, puede en algún momento derrumbarse y originar una desgracia.
El daño fue detectado la semana anterior por los miembros de la Defensa Civil de la localidad. En dicha parte superior del edificio escolar, funcionan cuatro paralelos y la dirección del plantel.
La situación de la escuela fue dada a conocer a los directivos y al comité central de padres de familia para que tomen las medidas del caso lo más pronto posible, por lo que se espera que alguna autoridad ayude en la reparación por la seguridad de los maestros y niños de Naranjito. Gregorio Coello S. Naranjito |
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| Fortunas de última hora |
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¿Nos darán la receta algunos colaboradores cercanos al Gobierno, en relación a sus declaraciones de bienes? ¡Qué ricos han sido! Trabajé 40 años en varias empresas privadas, 28 de los cuales en una de reconocida solvencia donde tuve un cargo de importancia, y me jubilé. Mi sueldo no fue malo, sin embargo, no pude ahorrar para hacer inversiones, y menos me quedó tiempo para incursionar en otras actividades. El único bien que poseo es mi casa que la compré con el 50% de préstamo al Seguro y otro 50% de préstamo a la empresa. Vivo de la jubilación. ¿Cómo ciertos funcionarios tienen tantas propiedades inmensas, vehículos, inversiones, cuentas corrientes y dinero en efectivo? Unos han sido de las FF.AA., y sus situaciones las comparo con otras de conocidos y de un familiar, que habiendo sido militares con grados de capitán o coronel, tienen solo un bienestar básico. La riqueza puede llegar por una lotería, herencia bien administrada, o como el caso de cierto cura en la Corporación Aduanera Ecuatoriana, de manera ilícita, ya que en dos o tres años se hacen fortunas. O podría también tratarse de ejecutivos de la burocracia dorada que negociaron una buena renuncia. Sería conveniente que junto a sus declaraciones de bienes, indiquen también su hoja de vida para formarnos un mejor juicio, y que nos compartan el secreto de cómo se hicieron millonarios. América Rodrigo Guayaquil
El pueblo se retuerce de indignación y a la vez se pregunta: ¿Nadie sabía que el cura Carlos Flores ejercía la Gerencia Distrital en la Aduana en Quito? Se informa que el Arzobispado no conocía ese nombramiento, como si dicho sacerdote hubiese estado en el cargo solo un par de días. Situaciones como esta deberían servir para que reconozcamos que la fe no reside en las instituciones ni en las personas que las representan, sino dentro de cada ser. Si ya existe el precedente de que un sacerdote ha obrado de esta forma, ¿no sería recomendable que a los funcionarios en cargos similares se los investigue también antes que estos se den a la fuga? Eduardo Pérez Guayaquil
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