El envío de dinero por los inmigrantes es una de las principales fuentes de ingresos de América Latina.
El compromiso del Grupo de los ocho países más ricos e industrializados del mundo (G-8) para abaratar el envío de remesas de los emigrantes tendrá, si se traduce en medidas concretas, un impacto significativo en América Latina.
En esta región los ingresos por ese concepto exceden la ayuda bilateral que recibe y el año pasado superaron la inversión extranjera directa.
En declaración conjunta, los jefes de Estado y de Gobierno del G-8 anunciaron el miércoles, como parte de su programa de lucha contra la pobreza, su compromiso de “liderar un esfuerzo internacional para ayudar a reducir el costo del envío de las remesas”.
El G-8 (formado por Alemania, Canadá, EE.UU., Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia) quiere bajar a la mitad el valor actual que, según el Banco Mundial (BM), alcanza el 20% del total del dinero enviado por los emigrantes.
El flujo de las remesas alcanza actualmente cerca de 100.000 millones de dólares anuales, que son vitales para financiar el desarrollo en los países de origen de los trabajadores. Casi 20 millones de latinoamericanos y caribeños viven fuera de su país de nacimiento, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) observó que la gran mayoría de los inmigrantes envía el dinero a sus familias mediante compañías de transferencias monetarias internacionales, pese a su alto costo.
Desde Estados Unidos llegan por remesas más de 30 mil millones de dólares enviados por “los más pobres de los pobres”, ya que la mitad de los inmigrantes vive con ingresos anuales menores a 20.000 dólares, pese a lo cual el 61% de ellos busca la manera de mandar a sus familiares, un promedio de 150 a 250 dólares al menos una vez al mes.
Este dinero es bienvenido por sus familias en América Latina, la mayoría de las cuales vive en condiciones de pobreza y emplean estos fondos para comer, vestirse, su salud, educación y otras necesidades diarias, reporta la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
El BID estima que 18 millones de familias y más de 50 millones de personas se mantienen en América Latina gracias al envío de las remesas.
En El Salvador, Nicaragua, República Dominicana, Ecuador y Jamaica, las remesas representan entre el 8% y el 14% del Producto Interno Bruto.
En México, en el 2003 fue equivalente al 79% de las exportaciones de petróleo, y en Guatemala es desde el 2001 el principal ingreso de divisas.