Desde niña a Olga Quevedo le gustaron los animales, las plantas y el agua, por eso decidió seguir biología.
En su época de estudiante en la facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Guayaquil trabajaba como guía en el Jardín Botánico donde realizaba paseos con los turistas. También hizo un estudio sobre nutrias (mamíferos que habitan en la Costa y el Oriente) en la materia de Redacción Técnica, para registrar los lugares donde viven estas especies a lo largo de las estribaciones de la costa ecuatoriana (a 800 metros sobre el nivel del mar).
En 1995, se graduó de bióloga (especializada en humedales) y pasó a formar parte de la Fundación Ecológica Andrade, ubicada en la reserva de Manglares Churute (km 17 vía Puerto Inca), donde realizó inventarios sobre las especies de aves y mamíferos que habitan en el lugar.
En 1999, ingresó al Ministerio de Ambiente como directora de Gestión Ambiental y en el 2003 fue designada Coordinadora Gubernamental de la convención Ramsar o convención internacional de humedales (un documento suscrito por varios países que se comprometen a proteger cuerpos de agua dulce incluidos en una lista especial), entre otras funciones.
Este cargo le permite coordinar las actividades relacionadas a los humedales declarados como sitios Ramsar en el Ecuador, entre ellos la laguna de Limoncocha, el Parque de Machalilla, la reserva ecológica Manglares Churute y la isla Santay. La condición Ramsar se aplica a los lugares que son reconocidos en el ámbito internacional por la importancia de su recurso agua.
Olga Quevedo ha realizado estudios en sitios como Abras de Mantequilla, ubicado en la desembocadura del río Vinces y llamado así por el color amarillento y la consistencia arcillosa del suelo, cuya extensión es de 22.500 hectáreas, de las que se han estudiado 800 -que significa el 1% de toda el área declarada como sitio Ramsar.
Para llevar a cabo los análisis, ella y otros especialistas viajaban con alumnos de la universidad de Guayaquil y la Politécnica hacia los sectores El Garzal y El Abanico, en Abras de Mantequilla.
En los viajes los investigadores usaban redes para tomar muestras de plantas que habitan en estos lugares; las que son llevadas a laboratorios para su estudio.
La bióloga se siente satisfecha porque, dice, el proyecto creó un plan de manejo de los recursos bioacuáticos del sector, que se desarrolló en comunidades como El Lagarto y El Recuerdo, ubicadas a 30 minutos de Vinces.