La experiencia de países cercanos enseña que aquellos grupos que dicen combatir el crimen con métodos criminales, son solo la cobertura para núcleos de la mafia que pretenden desviar la atención sobre sus verdaderos objetivos. Tanto es así que en ningún lugar del mundo estos métodos han servido para acabar con ladrones o asesinos. Al revés, cuando las sociedades han bajado la guardia y han permitido que bandas así actúen impunemente, el resultado ha sido la instauración en muy poco tiempo de un estado de violencia que poco se diferencia de la guerra civil. Las calles de Río de Janeiro en Brasil o de Medellín en Colombia podrían dar crudo testimonio de lo que estamos afirmando.
Esmeraldas, afortunadamente, no ha caído en la trampa. Sus autoridades acaban de convocar una multitudinaria marcha por la paz, a la que asistieron decenas de miles de ciudadanos. La manifestación expresó su rechazo a la violencia y al crimen, y pidió resultados a la Policía en la investigación de estas muertes.
Felicitamos a Esmeraldas por la iniciativa y nos solidarizamos con sus justas demandas.