Playas tropicales donde se puede caminar en medio de leones marinos, flamingos y hasta pingüinos. Nadar en medio de delfines, mantarayas y arrecifes de coral. Rocas de lava volcánica, montañas, lagunas, manglares. Más de 600 clases de plantas y 57 especies de reptiles, pájaros terrestres y mamíferos, que inspiraron a Charles Darwin a elaborar la teoría de la evolución. Todo en un lugar que hasta hace poco parecía haberse perdido en el tiempo. Un archipiélago símbolo de la naturaleza virgen en estado puro a solo 600 millas de la costa ecuatoriana. Un grupo de islas encantadas cuyo encanto corre hoy el riesgo de romperse.
La polémica generada últimamente por la pesca de pepinos de mar, es solo uno de los problemas que aquejan a Galápagos. A pesar de que en 1959 el gobierno ecuatoriano reconoció el valor biológico e histórico de las islas al declararlas parque nacional, la población de muchas otras especies se ha reducido de manera drástica debido a la pesca indiscriminada y a la introducción de animales no nativos. Las ratas, ratones, gatos, perros, chanchos, chivos, vacas y burros, que han llegado a las islas gracias a los colonos, se alimentan de las especies originarias del archipiélago y destruyen su hábitat. Debido a esto, el cucube de Floreana , el pinzón terrestre de pico punzante , el gran pinzón terrestre , una variedad de serpiente, el búo de granero y tres de las catorce variedades de tortugas gigantes, han desaparecido para siempre.
Incluso los insectos y las plantas se ven afectados debido a la introducción de especies no nativas como las hormigas rojas, que llegan a través de barcos y aviones. En los últimos cinco años, más de cien nuevas especies de plantas han sido introducidas a las islas, muchas de manera inadvertida por buques de carga y turistas que contribuyen, sin saberlo, a transportar a través de sus ropas o de las suelas de sus zapatos, semillas, esporas e insectos de una isla a otra. Según David Steadman, investigador del Museo de Historia Natural de Florida, EE.UU., la acción del hombre en las islas ha causado la extinción de algunas clases de animales 300 veces más rápido de lo que las nuevas especies pueden evolucionar.