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Edición del DOMINGO 13 de Junio del 2004 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Falta de lágrimas
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Texto: Sheyla Mosquera

Ellas forman una película sobre los ojos que los protegen de la irritación y los mantiene humectados. Pero cuando escasean se produce la enfermedad llamada ojo seco, que se trata con gotas, medicamentos y láser.

Cuando sienta en sus ojos ardor, picazón, irritación, lagrimeo frecuente, sensación de basura o arenilla y visión borrosa que mejora después de un parpadeo, se debe a la falta de lágrimas.

Es una enfermedad conocida como ojo seco y consiste en la pérdida o reducción de la capacidad natural del ojo de producir lágrimas de ‘buena calidad’, necesarias para la lubricación normal del ojo, eliminar bacterias o cuerpos extraños y protegerlo contra el viento, calor o humo.

Según el oftalmólogo Mario Pólit Macías, la falta de lágrimas afecta a ambos ojos aunque las molestias del paciente puedan ser más acentuadas en uno de ellos. Se produce cuando existe alguna anormalidad en la función de las glándulas lagrimales que se localizan en el tercio superior externo de la órbita y en los fondos de saco de la conjuntiva (área entre el borde del párpado y el ojo).

El problema en sí se origina por tres motivos: Por la falta de producción de lágrimas en las glándulas lagrimales. A la elaboración o no de lágrimas de mala calidad por alguna alteración en cualquiera de las dos capas de la película lagrimal: la mucoacuosa, que sirve para mantenerse adherida al ojo humectándolo y la oleosa, que alisa la superficie de la película para evitar su evaporación.  Y tercero, a párpados caídos que hacen que las lágrimas se chorreen y eviten la lubricación del ojo. Pero existen otros factores:

- Edad:  A medida que pasan los años la producción de lágrimas disminuye. 

- Medicamentos: Los diuréticos, por ejemplo, provocan que aumente los niveles de orina y se elimine más agua por esta. Eso causa la disminución del componente de agua en la lágrima. 

- Enfermedades:  La artritis, el síndrome de Sjogren o el lupus sistémico eritematoso fabrican una sustancia autoinmune que atacan al mismo cuerpo incluyendo a los lagrimales. Asimismo los cambios hormonales en la etapa de la menopausia (cese de la menstruación) como falta de estrógenos (hormona femenina).

- Cosméticos:  El maquillaje y las cremas de limpieza causan irritación y alteran la lágrima normal. 

- Factores externos:  Cuando se cansa la vista debido a la lectura o al uso de computadora y lentes de contacto.

Comprobar la enfermedad
Existen varias pruebas para diagnosticar que una persona padece de ojo seco, según el oftalmólogo Jorge de Vera.  Una de las más importantes son las pruebas de Schirmer I y II, que consisten en colocar un papel de filtro especial por dentro del borde libre del párpado inferior, para medir la tasa de producción de lágrimas. 

Otro método que se emplea es la coloración con fluoresceína o rosa de bengala. Son gotas especiales que permiten al oftalmólogo observar problemas en la superficie de sus ojos con ayuda de una luz especial que suele ser de color azul o verde.

También se estudia la estabilidad de la película lagrimal (BUT)  mediante el uso de un microscopio especial (lámpara de hendidura) que permite observar el tiempo de rotura de dicha película. Cuando es inferior a 15 segundos pone de manifiesto la inestabilidad de la película.

Desde gotas hasta láser
No hay cura definitiva para el ojo seco, ya que no se puede rehabilitar a las glándulas productoras de lágrimas. Sin embargo, los exámenes oftalmológicos específicos permiten determinar cuál es el tratamiento adecuado.

Pólit sostiene que en la mayoría de los casos se aplican lágrimas artificiales, que reemplazan a las verdaderas, para suavizar, proteger y lubricar los ojos.  Pero también se utilizan otras alternativas como: 

- Gel oftálmico: Ayuda a lubricar el ojo en personas que requieren un producto de mayor densidad.

- Humidificadores: Mantiene la humedad ocular normal.

- Oclusión de los puntos lagrimales mediante  tapones:  Sirve para que las lágrimas no drenen y se mantengan por más tiempo en el ojo. Si dan buen resultado, se puede ocluir permanentemente los puntos lagrimales mediante láser o cauterización con calor.  En casos extremos se pueden suturar parcialmente los párpados para mantener algo de humedad en el ojo. Este es un tratamiento de última elección y se lo hace en un quirófano con anestesia local.

Actualmente se cuenta con colirios de Ciclosporina A, que es un inmunomodulador celular cuya función es regular a las células que producen las reacciones alérgicas e inflamatorias a nivel ocular.


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