Más de mil millones de dólares de remesas son transferidos cada año de España a América Latina, mientras otros 1.000 millones llegan del resto de Europa, revela un estudio publicado este martes por la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), con sede en Ginebra.
Se espera -agrega- que esos montos se incrementen conforme los servicios de envío de dinero mejoren ante una demanda creciente por parte de la diáspora latinoamericana.
Según una amplia investigación de la OIM, la cantidad media de los envíos individuales de la Unión Europea a América Latina superan a los procedentes de Estados Unidos, aunque el volumen total sea mucho menor porque la comunidad latinoamericana es más numerosa en ese último país.
De los 38.000 millones de dólares de remesas que se calcula ingresaron al conjunto de países de América Latina y el Caribe el año pasado, 30.000 procedían de Estados Unidos.
Otros importantes países de origen de remesas son Japón con 2.500 millones de dólares y Canadá con 1.000 millones, mientras que otros 1.500 millones de dólares son remitidos desde otros países de la propia región.
Un estudio específico entre las tres comunidades de inmigrantes latinoamericanos más grandes en España (colombianos, ecuatorianos y dominicanos) indica que las remesas representan una parte considerable del total de sus ingresos y que más del 90 por ciento envía dinero a sus familias.
Cada inmigrante envía de siete a diez remesas por año a un promedio de 370 euros por vez, variando desde 595 euros (dominicanos) a 322 euros (colombianos) por mes.
"Ese promedio -puntualiza el estudio- es mayor que los envíos que hacen los latinoamericanos en Estados Unidos, que varían entre 100 y 300 dólares mensuales".
Las agencias de transferencia de dinero son las más usadas para las remesas y controlan el 80 por ciento de los envíos desde España a Colombia y Ecuador y el 74 por ciento de los destinados a República Dominicana.
En Estados Unidos, Money Gram y Western Union manejan el 70 por ciento del dinero que envían los migrantes, mientras que los bancos se ocupan del 11 por ciento y un 17 por ciento es remitido por canales informales.
El estudio concluye que la dimensión de la transferencias están relacionadas con el tiempo que el migrante pasa en el país de acogida, su situación legal y el grado de interacción de éste con su familia en el país de origen.
Se considera que si la emigración es vista como una circunstancia temporal el envío de dinero puede ser más importante con vistas al regreso.
En cambio, si las perspectivas son de instalarse definitivamente en el exterior los lazos económicos con la familia lejana tienden a limitarse cada vez más y el inmigrante prefiere destinar sus ahorros a lograr una mejor integración en el nuevo país.