El presidente sirio, Bashar al Assad, aseguró ayer al enviado especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Terje Roed-Larsen, que las tropas de su país abandonarán Líbano.
Roed-Larsen señaló que un cronograma para el retiro de los 14 mil soldados sirios, conforme a la resolución 1559 de la ONU, será enviado la próxima semana al secretario general de la organización, Kofi Annan.
El retiro será en dos fases: en la primera todas las fuerzas sirias deberán estar en el Valle de Beeka, al norte de Líbano, a fines de marzo.
En la segunda fase –con fecha aún por definir– regresarán a su país.
Antes de la reunión, un número no determinado de militares sirios –de los seis mil que se encuentran ya en el Valle de Beeka– cruzaron la frontera entre ambos países.
Los soldados fueron recibidos en Siria con alborozo, por una multitud que les arrojó flores pese a las nevadas.
Dan Isaacs, corresponsal de la BBC en la región, dijo que los civiles que esperaban a las tropas fueron llevados hasta allí por el Gobierno, en una recepción cuidadosamente preparada.
Siria tiene tropas desplegadas en Líbano desde 1976, cuando una de las facciones en la guerra civil que en ese entonces ensangrentaba el país, pidió su intervención.
La oposición libanesa, con el respaldo internacional, mantiene su presión sobre el Gobierno pro sirio y se dispone a hacer desfilar sus tropas mañana, cuatro semanas después del asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri.
Ayer, más de diez mil manifestantes se reunieron en la plaza de los Mártires, en el centro de Beirut, para formar una bandera libanesa gigante, en memoria de las víctimas del atentado del pasado 14 de febrero.