Dos prisioneros afganos murieron en diciembre del 2002 por palizas que recibieron de soldados estadounidenses, según informes del Ejército que reveló ayer el diario The New York Times.
Los dos reclusos fueron encadenados al techo, pateados y golpeados en muchas ocasiones, precisó el periódico, citando fuentes de la organización Human Rights Watch (HRW) en poder de un informe confidencial del ejército.
A raíz de esas muertes, el soldado estadounidense Willie Brand fue acusado de homicidio sin premeditación por haber mutilado y asesinado a un prisionero llamado Dilawar en cinco días, “destrozándole el tejido muscular de la pierna con patadas... en la rodilla”, que le complicaron sus problemas coronarios, según informes citados por el NY Times.
El otro preso afgano, Mullah Habibullah, murió en una celda de aislamiento seis días antes, el 4 de diciembre del 2002 por una embolia pulmonar debida a coágulos de sangre formados en sus piernas por las palizas.
Entre los militares implicados se encuentran miembros de la Compañía A del 519 Batallón de Inteligencia Militar, de Fort Bragg, Carolina del Norte, que estuvo en Iraq y del que formaban parte algunos de los soldados de la unidad de interrogatorios en la prisión iraquí de Abu Ghraib, escenario de torturas y abusos a prisioneros que se descubrieron el año pasado y que fueron ampliamente difundidos por la prensa.
Las muertes, inicialmente atribuidas a causas naturales, no eran las primeras en Afganistán, pues antes fallecieron otros dos presos, uno de ellos en custodia de la CIA.