Grupos ecologistas comenzaron el miércoles pasado a llegar a las costas del Atlántico canadiense para protestar contra la caza de focas que afectará a más de 320.000 animales.
Oficialmente, el Gobierno canadiense ha fijado este año en 319.500 el número de focas que los cazadores de la costa atlántica pueden capturar, pero organizaciones ecologistas como el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) y Sea Shepherd, de Paul Watson, advierten de que el número real es mucho mayor.
Heather Callin, portavoz de Sea Shepherd, señaló que este año se cazarán cerca de medio millón de focas, porque aunque los cazadores solo pueden quedarse con 319.500, muchas escapan heridas y mueren posteriormente sin que sus cuerpos puedan ser recuperados.
Por su parte, Chris Cutter, de IFAW, también se mostró escéptico sobre las cifras oficiales.
“Incluso si los números del gobierno canadiense son ciertos, la cifra que se permite cazar este año es la más alta en los últimos quince años. Esta es la mayor caza de un mamífero marino en el mundo y probablemente la mayor de cualquier clase de mamífero”, señaló Cutter.
La actitud del gobierno de aumentar año tras año el número de focas que pueden ser cazadas exaspera a los grupos ecologistas, que además se quejan de la falta de transparencia oficial y de los inconvenientes que las autoridades les imponen para observar la apertura de la veda.
Paul Watson, uno de los fundadores de Greenpeace y ahora responsable de la organización Sea Shepherd, es uno de los más críticos ante la actitud de Canadá.
Watson se encuentra en las aguas de Terranova con su barco Farley Mowat para observar cómo nacen las focas arpa en estos días y planea quedarse todo el mes de marzo mientras dure la caza para documentar las actividades de los cazadores canadienses.
Además ha solicitado el boicot de todos los productos pesqueros canadienses para protestar contra la caza de focas, y el próximo 15 de marzo Sea Shepherd y otras organizaciones han convocado manifestaciones en 40 países frente a representaciones diplomáticas canadienses para mantener la presión sobre Ottawa.
“Hemos solicitado el boicot hasta que Canadá detenga la matanza, porque algunos parece que solo entienden las leyes de beneficios y pérdidas”, explicó Watson en conversación telefónica desde el Farley Mowat.
“La mayoría de la gente cree que la caza de focas fue prohibida hace años, pero tenemos que alertar a la población canadiense y el resto del mundo de que la caza continúa”, añadió.
En el Farley Mowat, junto con Watson, viaja un equipo de filmación para documentar el nacimiento y caza de las focas, pero el veterano ecologista se queja que las autoridades canadienses solo dejan tomar fotografías o rodar imágenes después de obtener un permiso.
Watson también denuncia que las autoridades de Canadá no han anunciado cuándo se iniciará la caza de focas, lo que puede ocurrir en cualquier momento entre el 15 de marzo y finales del mes.