Todos tenemos fechas inolvidables. Para Fereidoun Mansouri el 11 de junio de 1980 será recordado para siempre como el día en que junto a su esposa y su hermano abrió el primer local de Yogurt Persa en Guayaquil. Un pequeño establecimiento de 50 metros cuadrados en las calles Chile y Portete muy cerca del gran local lleno de luz y color donde conversamos ahora.
Había llegado a nuestro país dos años antes desde Irán (antiguo reino de Persia). Sus ganas de conocer el mundo lo llevaron a Europa y luego a América donde recorrió muchos países antes de instalarse en Ecuador.
Su primera parada fue en Quito "no hablaba nada de español y decidí tomar un curso intensivo en una universidad, a los pocos meses ya había conseguido trabajo junto a un arquitecto", recuerda Fereidoun ahora con un español muy claro pero eso sí, con el acento que conserva a pesar de los años fuera de Irán.
Y es que la vida de Fereidoun Mansouri ha estado marcada por las decisiones que nunca ha dudado en tomar como el hecho de mudarse definitivamente a Guayaquil luego de conocer en esta ciudad a quien se convertiría en su esposa.
El yogurt
"En los países árabes el yogurt es un alimento muy común que se disfruta de muchísimas maneras: en bebidas, en salsas, algunas veces salado. Aquí en Guayaquil me di cuenta de la frecuencia con que la gente tomaba bebidas en la calle y considerando que el yogurt es una alternativa muy sana pensé que podía ser una buena idea".
Luego de hacer degustaciones en su propia casa, junto a su familia fue perfeccionando la manera de preparar lo que Fereidoun considera "el verdadero yogurt que no existía en Guayaquil antes del Yogurt Persa". Como complemento incluyó el pan de yuca hecho de acuerdo a la receta manabita. En aquellos inicios compartía la atención del local con su profesión de técnico eléctrico hasta que la necesidad de tomar una nueva decisión se hizo inevitable. "Pensé: mi profesión siempre estará allí, podré regresar a ella en cualquier momento sin embargo este local era una aventura, sigue siendo una aventura en la que confiaba y confío, tanto así que a partir de entonces nunca tuve tiempo para trabajar en otra cosa".
Hoy en día, la pequeña aventura de Chile y Portete se ha convertido en una cadena de 18 locales en todo el país: Guayaquil, Cuenca, Quito, Manta, Salinas, La Troncal, Loja y Galápagos donde se abrió hace poco un nuevo local. Entre los proyectos a corto plazo está también Santo Domingo de los Colorados.
La franquicia
Desde hace dos años la marca Yogurt Persa empezó a manejarse al estilo de las grandes cadenas de comida rápida, vendiendo franquicias de su nombre y distribuyendo a cada local la materia prima para asegurar la calidad de los productos. Para lograrlo, Fereidoun Mansouri montó una planta procesadora de lácteos donde se producen aproximadamente 180.000 litros de yogurt al mes es decir, todo el yogurt que se vende en los locales y que llega hasta ellos congelado. Actualmente son 16 los locales que se manejan como franquicias y dos los que son administrados directamente por la familia Mansouri. Los interesados pueden obtener franquicias para locales completos o también para islas dentro de centros comerciales.
Con el paso del tiempo y las posibilidades de expansión, el grupo Persa decidió ampliar su menú incluyendo opciones como el sánduche persa Kabab, la comida criolla, las salchipapas, las pizzas, las hamburguesas y las ensaladas, entre muchas cosas más. "Me di cuenta, por experiencia propia, de que para las familias es difícil llegar a un acuerdo en la comida, los mayores quieren una cosa, los niños prefieren otra y los adolescentes también tienen sus propios gustos, al incluir alternativas diferentes tengo un pequeño patio de comidas en un solo local".
Los que piensen que luego de 25 años Fereidoun está cansado de comer yogurt y pan de yuca se sorprenderán al saber que disfruta estas delicias todos los días de su vida: "pruebo el yogurt en la fábrica todos los días, a pesar de que tenemos controles químicos muy estrictos, no hay nada como el paladar para asegurar que la calidad y el sabor son los correctos, el yogurt que toma mi familia es el mismo que se puede encontrar en cualquiera de los locales y esa confianza es lo que hace la diferencia."
El futuro
Hoy en día Fereidoun Mansouri sueña con ver un letrero de Yogurt Persa en alguna ciudad fuera del Ecuador: "Tenemos muchos proyectos, hay personas interesadas en llevar la marca a otros países y cuando eso sea una realidad entonces me sentiré satisfecho".
Lo que también es motivo de gran orgullo para Fereidoun es que el mayor de sus tres hijos haya elegido la carrera de ingeniería química en una de las mejores universidades de Estados Unidos con el fin de aplicar todos sus conocimientos al desarrollo de la empresa creada por su padre hace 25 años.
¿Fue difícil montar un negocio en este país donde algunos se rinden y se marchan agobiados por las grandes crisis? "Yo viví y vivo las mismas dificultades que todos”, dice Fereidoun. “He hecho préstamos, he sufrido las crisis, pero siempre supe que esto podía funcionar, tuve mucha fe y todo se fue aclarando, lo importante es confiar y tener claro que un negocio se sostiene por la calidad y el servicio que uno le brinda a sus clientes".