Los partidos políticos de Bolivia analizan este miércoles la petición del presidente Carlos Mesa de adelantar elecciones, en medio del alivio por la suspensión del bloqueo viario tras la aprobación del proyecto de la nueva ley de Hidrocarburos.
La solicitud de Mesa, entregada formalmente este miércoles al Congreso Nacional, sugiere dictar una ley interpretativa de la Constitución para que convoque a comicios para el 28 de agosto próximo y entregue el poder a las nuevas autoridades un mes después, dos años antes del vencimiento del actual periodo.
El mandatario, un independiente que carece de representantes en el Legislativo, se inclinó por solicitar el anticipo de elecciones frustrado por la imposibilidad de aplicar un texto moderado a la reforma petrolera y dolido por los graves daños económicos que causan las constantes protestas sindicales en el país.
Según la Constitución boliviana, la elección adelantada de presidente, vicepresidente y legisladores sólo procede cuando los primeros mandatarios están impedidos o han dimitido, en cuyo caso serán sustituidos por el titular del Senado, de los Diputados o de la Corte Suprema de Justicia, en ese orden.
"En este último caso, si aún no hubieran transcurrido tres años del periodo presidencial, se procederá a una nueva elección de presidente y vicepresidente sólo para completar dicho periodo", sentencia la Carta Magna.
Los congresistas deben considerar que el actual periodo de gobierno se inició en agosto de 2002 y no han transcurrido tres años, pero Mesa no está impedido y no ha dimitido, por lo que la situación es complicada.
Asimismo, deberán examinar la propuesta presidencial de que los 157 congresistas que surjan de una eventual elección ejerzan al mismo tiempo como miembros de una Asamblea Constituyente, encargada de redactar la nueva Constitución Política del país.
Fuentes del Legislativo dijeron que una reunión de los jefes de los grupos parlamentarios efectuará una primera evaluación de la carta del mandatario tras recibirla hoy.
El anuncio presidencial no suspendió el debate en la Cámara de Diputados sobre el proyecto de nueva legislación petrolera y, al contrario, prosiguió hasta finalizar su aprobación, la pasada madrugada.
Los diputados crearon un impuesto del 32 por ciento a la producción de las empresas petroleras y mantuvieron la regalía por el derecho de explotación de hidrocarburos en un 18 por ciento, también sobre el volumen extraído.
El texto de la polémica ley, que hoy pasó a la Cámara de Senadores para el procedimiento de revisión constitucional, sigue cuestionada por funcionarios de gobierno, que la tildan de "incoherente".
El Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido más votado en las últimas elecciones municipales, rechazó la actitud del jefe de Estado y anticipó que es un "chantaje" más para tratar de impedir la aprobación de la nueva normativa petrolera.
El jefe del MAS, el cocalero Evo Morales, censuró a Mesa porque, con su propuesta de adelantar comicios, "crea incertidumbre en la población antes de buscar soluciones a temas candentes", en alusión a la necesidad de obtener nuevos ingresos para las arcas fiscales.
Morales, que es diputado socialista, ordenó el levantamiento del bloqueo de carreteras que sostenían los productores del Chapare desde hace más de dos semanas, a pesar de que no consiguió elevar del 18 al 50 por ciento la regalía petrolera.
Los otros partidos políticos con representación en el Legislativo aún no fijaron la postura que expondrán en el Congreso y sólo coincidieron en que el mensaje de Mesa fue precipitado.
Tras la reapertura de la vía troncal del país, cientos de policías y soldados empezaron a despejar el camino de piedras y árboles para que más un millar de vehículos puedan reanudar su viaje.