Tras ganar un Oscar por ‘Al otro lado del río’, tema de ‘Diarios de Motocicleta’, el artista cumple varios compromisos. Ayer tenía previsto realizar una gira por Italia.
Orgulloso y feliz de haber ganado un Oscar, el uruguayo Jorge Drexler no se siente cómodo con la fama, aspira a seguir escribiendo e interpretando canciones y a tener el control artístico de lo que hace.
Como un antropólogo, visitó el glamoroso mundo de Hollywood cuando fue a la ceremonia de entrega de los premios Oscar, el que ganó por su canción Al otro lado del río, tema de la banda sonora de la película Diarios de motocicleta del director brasileño Walter Salles.
Fue la primera canción en habla hispana jamás premiada por la Academia. “Es un mundo que no es el mío”, dijo Drexler, de 40 años, en una conferencia de prensa la noche del pasado lunes en Montevideo. Él vive desde hace 10 años en España, pero visitó su país natal y se reunió con el flamante presidente de izquierda Tabaré Vázquez, a quien agradeció por haberlo mencionado en un discurso el día de su asunción el 1 de marzo pasado.
Drexler, que causó impacto y sorpresa en el Teatro Kodak de Los Ángeles al cantar a capella dos estrofas de su canción galardonada tras recibir el premio de manos de Prince, dijo que “estaba absolutamente seguro de que no iba a ganar”, aunque por las dudas practicó su entonación para que durara 22 segundos.
Con el Oscar “hay un montón de cosas que cambian”, mencionó en referencia a los compromisos, giras y oportunidades que se presentan. Ayer tenía previsto iniciar en Italia una gira por cinco ciudades y luego otra de promoción por Estados Unidos.
“Pero yo estaba bien antes de ser nominado. Y lo único que aspiro es a lo que aspiraba antes (de ganar el Oscar), a tener una vida normal, y a tener el control artístico de lo que hago”, afirmó con humildad ante la prensa local.
Sobre si iba a cantar temas en inglés, aclaró que lo ha hecho muchas veces en ese y otros idiomas. “Soy un gran admirador de la canción en inglés. De cantar en ese idioma no será una decisión de mercadotecnia”, agregó, al precisar que nunca fue “un gran vendedor de discos, salvo en su natal Uruguay (donde tuvo uno de oro y otro de platino) y en Argentina”.
Calificó a la fama como “un daño colateral” de su actividad como músico y añadió sentirse honrado de que en Uruguay compararan su triunfo con un “maracanazo” –por la Copa del Mundo que Uruguay ganó a Brasil en 1950 en el estadio Maracaná–, pero “quisiera quitarle (a la conquista del Oscar) todo lo épico. Prefiero sentirme como una persona que escribe canciones”.
NOTAS
La música, su pasión
Drexler es un médico especializado en otorrinolaringología, carrera que dejó hace una década para ’cruzar el río’ e ir a España y, con 30 años, dedicarse de lleno a su máxima pasión: la música. Delgado, sencillo y conmovedoramente humilde, el uruguayo se define como una persona poco amiga del heroísmo.
Balneario
El Oscar es importante para Drexler, pero si debe elegir entre la estatuilla dorada y La Paloma, se queda con ese balneario de la costa atlántica uruguaya, que está ubicado a 290 km al este de Montevideo.