Después de establecer récords de taquilla en el mundo, El señor de los anillos regresará como un musical, anunciaron ayer sus productores. El espectáculo, basado en el clásico de la fantasía de J.R.R. Tolkien, debutará en marzo del 2006 en Toronto y seis meses después llegará a Londres.
Los productores han prometido retornar al relato original de la Tierra Media, y no tratarán de reproducir los fabulosos efectos especiales de la trilogía de la película, que recaudó unos 3.000 millones de dólares en el mundo y cosechó varios premios Oscar.
“Dependemos de 50 actores y músicos, más que de la tecnología, para contar la historia”, manifestó el productor Kevin Wallace al anunciar los detalles del musical cuya preparación conlleva un costo de 27 millones de dólares canadienses (unos 22 millones de dólares de los Estados Unidos).
“Tendremos que abrir nuevos caminos. Es un híbrido de texto, música, espectáculo y teatro físico”, agregó.
Ansioso por aplacar los miedos de los puristas devotos de Tolkien que temen que el clásico se transforme en una exageración del mundo del espectáculo, manifestó: “No habrá hobbits bailando o cantando. La música estará dentro de un molde muy tradicional y se basará en tradiciones étnicas”.
El director del musical es el británico Matthew Warchus.