Cerca de 2.000 trabajadores judiciales de varias provincias iniciaron esta mañana una marcha hasta la Corte Suprema de Justicia (CSJ), para demandar estabilidad laboral, y exigir a los integrantes del Pleno de este organismo que renuncien a sus cargos.
La movilización inició a las 10h00, desde la Corte Superior de Quito hasta la Corte Suprema de Justicia, en donde un gran número de policías resguardan la institución.
El presidente de la Federación Nacional de Empleados Judiciales (Fenaje), Luis Muñoz, aseguró que el paro es indefinido hasta que se cumpla los objetivos planteados. Es decir, que el Congreso Nacional califique y sume todos los elementos que se han tratado sobre la reforma estructural del poder Judicial, para que se establezca una nueva CSJ.
Luego de un forcejeo entre los judiciales y la Policía, se logró que un grupo ingresara hasta el despacho del presidente de la Suprema, Guillermo Castro Dáger, para mantener una reunión.
Después del mediodía los empleados judiciales desalojaron los exteriores de la Corte, luego de haber permanecido varias horas, con carteles, bajo el grito: “Pichi fuera”.
Por su parte, el pleno de la Corte Suprema de Justicia realizó una reunión para analizar el paro de los trabajadores judiciales que cumple su tercer día. Analizan además la conducta de dos vocales del Consejo Nacional de la Judicatura, Germánico Maya y José Roballo, que se sumaron a la medida de hecho.
Castro, quien participó en una audiencia preliminar se refirió a la crisis de la Función Judicial. “Esto es una represalia de ciertos sectores de la oposición que pretenden cesar la actual Corte mediante vía resolución, y este mecanismo está agotado”, indicó.
Sostuvo que solo existen dos formas para cambiar la actual Corte: mediante la consulta popular propuesta por el presidente, Lucio Gutiérrez, o por la reforma a la Ley Orgánica de la Función Judicial.
Gutiérrez envió al Congreso la semana pasada una propuesta de consulta popular, para preguntar al pueblo si se debe cesar a la Corte y elegir otra.