La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) hizo tres pedidos concretos al Gobierno ecuatoriano respecto a la libertad de prensa en el país, luego de su reunión en Panamá, el lunes pasado:
Exhortar al Presidente de la República y demás autoridades a observar los preceptos constitucionales y los compromisos asumidos con la prensa libre; solicitar al Presidente de la SIP que conforme una misión de observación para que viaje a Ecuador a investigar el estado en que se encuentra la libertad de expresión y de prensa; y pedir al mandatario Lucio Gutiérrez, que suspenda los ataques y presiones contra periodistas y medios independientes.
Para realizar esos pedidos, el organismo analizó varios antecedentes de la relación prensa-Gobierno en el país. Por ejemplo, según el documento emitido por la SIP, se consideró que “en los últimos meses se ha registrado una considerable cantidad de hechos que amenazan directamente la libertad de expresión y de prensa; y que varios medios de comunicación y periodistas han recibido presiones por haber emitido informaciones y opiniones sobre temas públicos”, entre otros.
La comisión ecuatoriana que asistió a la reunión de la SIP solicitó que no se dé igual tratamiento a Ecuador y Argentina en el tema de los reclamos de libertad de expresión, porque son casos distintos.
La Sociedad Interamericana de Prensa enviará posiblemente, a finales de abril, una misión al país, confirmó ayer el presidente de ese organismo, Alejandro Miró-Quezada, quien explicó en una entrevista a ‘Citynoticias’, que dicha misión se reunirá con las autoridades del país para luego emitir un informe.
De esta forma el régimen podrá dar su versión sobre la denuncia presentada por periodistas ecuatorianos de que el Jefe de Estado ataca a los medios de comunicación por las críticas que estos hacen a su administración y los acusa de ser transmisores de la oposición a su gobierno, desinformando a la opinión pública.
“Nosotros hemos recibido con preocupación un informe presentado por Ecuador, hay una situación que se va a agravando, una confrontación entre la prensa y el Gobierno, que no es nada bueno, dijo Miró-Quezada.