La posibilidad de que el atún enlatado ecuatoriano ingrese libre de aranceles (impuestos) a los Estados Unidos, tras la aplicación del TLC, enfrenta obstáculos.
Al iniciarse la octava ronda de diálogos, un nuevo elemento se sumó al debate.
Estados Unidos indicó que un grupo de armadores ecuatorianos y la firma atunera StarKist apoyan la implementación de “una regla de origen cerrada” para el atún local. Es decir, aceptan que solo el atún capturado por barcos de bandera ecuatoriana tenga libre acceso al mercado estadounidense.
El equipo negociador oficial y la Cámara Nacional de Pesquería se oponen a la pretensión de los EE.UU.
El tema se abordó el lunes pasado –de manera general– en una reunión bilateral. Allí, los negociadores de ambas naciones expusieron sus posturas sobre el tratamiento que recibirá el producto enlatado, actualmente fuera de las preferencias que otorgan los EE.UU.
El jefe negociador ecuatoriano, Cristian Espinosa, reconoció que detrás de la propuesta estadounidense está el lobby (negociación informal) de atuneros locales.
“Nosotros hemos explicado que el atún del Pacífico (zona de influencia de Ecuador) está más condicionado a reglas ambientales, y que las flotas que descargan en Ecuador a veces tienen banderas de otros países. Al final han dicho (EE.UU.) que se iba a ver qué pasaba. Han dicho que en este momento no veían flexibilidad”, comentó el funcionario.
EE.UU. argumentó que su posición obedece a un posible desarrollo de la flota pesquera ecuatoriana. Sin embargo, ello ocurriría “a largo plazo”, afirmó el negociador Miguel Peña. Actualmente, menos del 50% del atún que se procesa en el país es capturado por embarcaciones ecuatorianas.
Espinosa reiteró que mientras no se encuentre una solución al tema, no se podrá avanzar en la negociación de otros bienes industriales.