La invasión de zonas de alto riesgo volcánico es la mayor preocupación de Minard Hall, científico estadounidense que llegó al país en el setenta y que en enero pasado fue condecorado por el Gobierno Nacional por su aporte a la vulcanología y sismología locales.
Un cuarto de la población ecuatoriana está expuesto a algún tipo de riesgo volcánico debido a la proximidad de sus asentamientos en zonas vulnerables, según estimaciones del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional.
Minard Hall, geólogo estadounidense y director de la institución desde su creación en 1983 hasta 1997, explica que durante los recorridos por las rutas volcánicas se observan cada vez más casas y sembríos en zonas de alto riesgo donde hace cuatro años no había.
La debilidad en la tarea de informar a la gente de parte de organismos de socorro -como la Defensa Civil- es una de las causas, afirma el científico. "Vigilamos los volcanes y entregamos mapas de riesgo a las entidades de prevención, pero algunas veces se archivan", agrega.
Hall se siente como un ecuatoriano más y ha sido el impulsor de la red nacional de sismógrafos y observatorios de volcanes del Instituto Geofísico. Su labor fue reconocida con la condecoración al mérito del Gobierno a fines de enero pasado.
Pregunta: ¿Por qué la gente invade zonas peligrosas?
Respuesta: Lastimosamente no se tienen señales de alerta que identifiquen esas zonas y la información acerca de los riesgos no llega en la misma medida a todas las poblaciones.
P: ¿Qué espacios contemplan esas zonas de riesgo?
R: Los mapas que elaboramos indican las zonas de mayor, medio y bajo peligro. No hablamos solo de los flancos del volcán, también están las rutas que siguen los materiales desprendidos. Por ejemplo, el camino de los escombros y el lodo a causa del deshielo de glaciares en la Sierra, el cual llega al Océano Pacífico pasando por Esmeraldas.
P: ¿Cada cuánto se actualizan estos mapas?
R: En 1978 se publicó la primera edición, diez años más tarde la segunda y una parte de la tercera se publicó este año. Los nuevos mapas son de fácil comprensión no solo para las autoridades sino también para los pobladores. Su edición tomará dos años más.
P: ¿Cuáles son los sitios más vulnerables?
R: El Valle de los Chillos (Quito), Latacunga y la ciudad de Baños están entre los sectores con mayor amenaza a causa de los volcanes Cotopaxi y Tungurahua. Pero la gente debe aprender a convivir con los volcanes y tener sus propios planes de contingencia para no actuar solo cuando hay alertas.
P: ¿Cuáles son los avances en los equipos para el control de volcanes?
R: Con el apoyo de los gobiernos de Canadá y Japón el Ecuador tiene desde este año sismógrafos modernos, de banda ancha, los cuales son más sensibles y detectan un rango amplio de vibraciones.
P: ¿Es la primera vez que se utiliza esta tecnología?
R: Ecuador cuenta con cuatro sismógrafos de banda ancha desde el 2004 prestados por universidades alemanas de forma indefinida. El resto -26- son sismógrafos adquiridos desde los ochenta, los cuales no detectan toda la gama de vibraciones sísmicas que se producen.
P: ¿Hace cuánto surgieron los equipos de banda ancha?
R: En el mundo se habla de ellos desde hace diez años, pero a precios inalcanzables para países como Ecuador (30 mil a 50 mil dólares). Ahora su costo ha bajado (15 mil dólares), pero aún son caros para nosotros.
P: ¿Qué hace falta para evitar situaciones como la de Baños (1999) donde a pesar de la emergencia con el Tungurahua ciertos pobladores se resistieron a salir de sus viviendas?
R: En ocasiones se quedan en sus casas hasta que la lava entra por las puertas. Se requiere que psicólogos preparen a la gente para enfrentar estos eventos.