El presidente de Bolivia, el socialista Evo Morales, dijo hoy que investigará a las petroleras que operan en el país y que aceptará la ayuda antidroga de EE.UU. sin injerencias, en un análisis de su primer mes con la prensa extranjera, informó.
Morales, que dijo sentirse aún como un dirigente sindical, confesó que la crisis de la empresa Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) y las inundaciones que sufre el país a causa de las lluvias han sido sus mayores dolores de cabeza desde su investidura, el 22 de enero.
Morales ordenó la intervención estatal ante la crisis laboral en LAB, mientras que las inundaciones han dejado más de 23.000 familias damnificadas.
Para mi no parece un mes, parece una semana , dijo Morales en alusión a sus primeros 28 días como presidente, en los que dijo haber tenido más de 300 reuniones con diferentes sectores sociales, sindicales y empresariales bolivianos.
En su encuentro con la prensa extranjera en el Palacio de Gobierno de La Paz, el líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) explicó que su jornada laboral comienza a las cinco de la mañana y concluye cerca de la media noche.
Morales reveló que se siente prisionero de las leyes y de la seguridad que le rodea como Jefe del Estado boliviano y que le priva de libertad, se quejó.
No siento que soy presidente, para mi es lo mismo como cuando estaba en la campaña, de dirigente sindical, aunque con muchos compromisos, algunos problemas , manifestó.
Consultado sobre la demanda anunciada el viernes por la Aduana Nacional de Bolivia contra la compañía hispano-argentina Repsol YPF por un presunto delito de contrabando, Morales manifestó que se tiene que investigar a todas las empresas del sector energético.
Subrayó una vez más que su país no necesita patrones, sino socios que cumplan con sus compromisos, con las leyes bolivianas y abogó por el fortalecimiento de las petroleras estatales latinoamericanas en pos de la unidad continental y la erradicación de la pobreza.
Morales, nacido hace 46 años en una comunidad del altiplano andino de Oruro, se refirió también a su relación con EE.UU., un día después de reunirse con el embajador estadounidense en La Paz, David Greenlee, por segunda vez desde que ganó por mayoría absoluta las elecciones generales del pasado 18 de diciembre.
Indicó que no tiene inconveniente en que los funcionarios del Departamento Antidroga Estadounidense (DEA) colaboren en la lucha contra el narcotráfico en Bolivia, siempre y cuando no violen los derechos humanos de los campesinos, lo cual significaría su retiro inmediato del país.
A mi en el cuartel me enseñaron que aquí en Bolivia no puede haber gente extranjera, uniformada, armada , dijo al denunciar que ha visto a personal de la DEA dando órdenes al Ejército y la Policía en la región central del Chapare, cuyos sindicatos lo lanzaron a la esfera política por su defensa del cultivo de hoja de coca.