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100% Sudamericano. El volcánico y espectacular choque Real Madrid-Zaragoza por la Copa del Rey dejó un saldo que nos enorgullece: los 11 goles marcados fueron sudamericanos. En el 6-1 de los aragoneses anotó 4 Diego Milito (argentino) y 2 Ewerthon (brasileño), mientras el compatriota de este último, Julio Baptista, marcó el del honor merengue. En el 4-0 de la revancha convirtieron Robinho, Ronaldo, Cicinho y Roberto Carlos.
Ni entre los diez primeros. “Colombia no tiene un equipo ni entre los diez primeros de la Libertadores”, disparó en Fox Sports un crítico Carlos Antonio Vélez, comentarista estrella de la TV de ese país. A ver… Por el nivel de juego expresado recientemente, hay una clase A que podría conformarse con River Plate, Corinthians, San Pablo, Palmeiras, Vélez Sársfield, Chivas de Guadalajara.
Un renglón B con Inter de Porto Alegre, Estudiantes de La Plata, Tigres de Monterrey, Cerro Porteño. Una clase C incluiría a Newell’s Old Boys, Pumas de México, Nacional de Montevideo, Universidad Católica, Deportivo Cali y Atlético Nacional.
La escala D integraría a Libertad de Asunción, Rosario Central, Independiente Santa Fe, Nacional de Quito, Liga de Quito y acaso Sporting Cristal.
Naturalmente, este ordenamiento es apenas una ponderación, no hay verdades absolutas en fútbol. Y puede verse alterado. Por fortuna, la sorpresa sigue siendo el factor preponderante de este juego.
Ni entre los veinte primeros. Martín, un limeño radicado en La Boca, fue todavía más ácido: “¿Y nosotros entonces…? No hay un equipo peruano ni entre los primeros veinte”. Nos dejó pensando: ¿Es tan así… ni entre los veinte primeros? ¿Qué pudo haber ocurrido para que el fútbol peruano descendiera a niveles tan subterráneos? En sus tres primeros partidos de local, cayeron los tres peruanos Cienciano, Sporting Cristal y Universitario.
La clase de dos grandes. Uno, el Tin Delgado, quien pese a sus limitaciones físicas mostró una vez más su oficio de artillero y su temible juego aéreo (¿es más o menos que Spencer en esto…?). Otro, el Chorri Palacios. La pelota que coloca en la cabeza del Tin para el segundo gol de Liga es la mejor explicación de la popularidad del fútbol: una joya. |