Cerca de una hora de angustia vivieron la noche del viernes los moradores del recinto Boca de Caña en el cantón Samborondón. A las 19h00, fuertes vientos que se transformaron en un tornado levantaron techos de zinc y empezaron a mover viviendas.
Aunque en primera instancia nadie entendía lo que estaba sucediendo, buscaron a sus familiares y amigos para protegerse y esperar en sus casas que cese el fenómeno.
El pánico se apoderó de ellos. Aunque las pérdidas solo fueron materiales, el recuerdo todavía los atemoriza.
Así lo expresó Verónica Murillo, quien se encontraba en su casa junto a sus cinco hijos cuando empezaron los fuertes vientos. La intensa lluvia inundó parte de su casa.
Mientras, la vivienda de Martha Zavala, hecha de caña, fue movida por el viento. Ella y sus siete hijos no tenían dónde refugiarse. “Nos tiramos al suelo, yo gritaba porque la casa se estaba virando, luego los vecinos nos ayudaron”, relató.
Como ella, Sandra García y sus siete hijos vivieron momentos de desesperación cuando el segundo piso de su vivienda empezó a caerse sobre su familia. Cinthya García, su hija mayor, comenta que tuvieron que buscar resguardo donde su abuela. “Los palos empezaron a caernos encima, primero nos metimos debajo de la cama, después mi mamá nos sacó corriendo”.
Hasta la tarde de ayer el sector permanecía sin energía eléctrica por el percance.
En tanto, los residentes de Guayaquil empezaron ayer sus actividades soportando una ligera llovizna que marcó el final de la precipitación registrada durante la madrugada, que inundó diversas calles y avenidas de la ciudad, como la Francisco de Orellana, en el norte.
La lluvia también causó estragos en zonas marginales donde las vías sin asfaltar se convirtieron en caminos de lodo. En otros sitios como Bastión Popular, la basura obstruyó los canales de drenaje y provocó molestias a los moradores del sector.
Según el Inamhi, hoy Guayaquil tendrá un cielo parcialmente cubierto y una temperatura de entre 24 y 32°c. No se anuncian precipitaciones.