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Pero cuando el enemigo está vencido, encadenado y tras las rejas, ¿cómo se explica o justifica el someterlo a humillaciones y sufrimientos que lo rebajan al nivel irracional?
La tortura es una práctica que nos remonta a un pasado oscuro que estamos empeñados en dejar atrás. Ni siquiera se ha demostrado que sirva realmente para obtener información útil. Hay evidencia de lo contrario, informan los expertos. Aunque eso por supuesto no es lo que verdaderamente horrorice a los seres humanos civilizados, sino el constatar que la tortura deshumaniza al torturado, pero también –y sobre todo– al torturador, a sus cómplices, y a cualquiera que calle ante la tortura.
Las sociedades civilizadas no pueden ni deben tolerarla. Si en las cárceles de la Base de Guantánamo se tortura, la ONU ha hecho bien en solicitar que se las cierre. Si en Iraq se sigue torturando, la ONU deberá ejercer presión para evitarlo.
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