Pese a las disposiciones hay cuatro fallas que los transportistas no superan: recogen pasajeros en cualquier lugar, el exceso de velocidad está latente por el control con 'relojes imaginarios', el 30% de los buses se encuentra en mal estado y el trato al usuario es malo. Ellos reconocen las falencias y lo atribuyen a que cada quien busca su propio rédito.
En enero pasado los transportistas urbanos solicitaron al Consejo Nacional de Tránsito un incremento en la tarifa, pero ese servicio no mejora en Guayaquil. Ahí se irrespetan los paraderos, se trabaja con 'relojes imaginarios', el 30% de los 4.361 buses se encuentra en mal estado, y no se brinda un buen trato a los pasajeros.
Mientras, estadísticas del 2005 demuestran que conducir un vehículo e ingerir bebidas alcohólicas es una mezcla que aún realizan centenares de personas en la ciudad.
En mayo próximo, cuando está previsto que comience a funcionar la troncal 1 de la Metrovía, desde el Guasmo hasta la terminal terrestre de Guayaquil, saldrán de circulación 220 buses que hoy ofrecen servicio en esa ruta de la urbe.
Eso representa apenas el 5% del parque automotor urbano, que lo conforman 4.361 buses de los cuales el 20,98% (915 carros) fue adquirido entre el 2000 y el 2005, pero el 30% (1.308) se encuentra en mal estado, según un estudio realizado el año pasado por la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG). El resto ya ha superado los cinco años de uso, pero está en buenas condiciones.
Pero el mal estado de los buses es una de las fallas de la transportación en Guayaquil, donde la calidad del servicio es inferior al de Quito y Cuenca, según el dirigente Ricardo Onofre, quien reconoce que ni las disposiciones de la CTG han logrado mejorarlo porque falta un óptimo manejo. Los choferes siguen deteniéndose en cualquier lugar, por la falta de paraderos e irrespeto a los pocos que existen; el 86% de conductores maneja a exceso de velocidad para llegar a tiempo a los controles o "relojes imaginarios", donde les marcan manualmente las tarjetas, algo que está prohibido; y el trato al usuario tampoco mejora. Los más afectados son los discapacitados, ancianos y estudiantes.
Este Diario consultó a dirigentes de 37 de las 73 cooperativas que existen en Guayaquil, las que agrupan al 66,26% de las 163 líneas de buses, y detectó que solo 15 líneas no usan los relojes imaginarios porque trabajan con el sistema de "caja común", con el que todos ganan lo mismo y por eso los conductores respetan turnos y no andan "aguantados" para captar más usuarios.
A pesar de las fallas que tiene hoy la transportación urbana, los dirigentes buscan un incremento en la tarifa (de $ 0,18 a $ 0,25, el popular; y de $ 0,25 a $ 0,35, el especial), porque el negocio ya no es rentable, dicen, y los egresos crecen por los altos costos de repuestos y mantenimiento.
Sin embargo, el pedido que el gremio presentó el 13 de enero pasado aún lo analizan el presidente del Consejo Nacional de Tránsito (CNT), Alejandro Lazo; su director ejecutivo, Raúl Pazmiño; y la comisión técnica.
Augusto Aguirre, líder de los transportistas en Guayas, cree que el incremento es necesario porque, dice, trabajan a pérdida.