Todo comenzó con un operativo aleatorio en las calles y estaciones de buses de Guayaquil. La intención era detectar los vehículos que violaban el art. 170 del Reglamento a la Ley de Tránsito, que sanciona con la suspensión y detención a las unidades que no brindan seguridad en la transportación pública.
Al final del primer día, 1 de febrero del 2006, veinte carros fueron enviados al canchón de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG). Después de ese operativo las autoridades de Líneas y Cooperativas optaron por no detener los automotores sino solo suspenderlos colocándoles un sello en la puerta principal, que les impide prestar servicio. "Si seguíamos con ese sistema el canchón nos iba a quedar muy pequeño", expresó el subteniente Johnny Mora, integrante de un equipo que realiza el operativo.
Con ese método, hasta el lunes pasado se habían suspendido 225 buses. La mayoría de unidades había sido pintada solo por fuera, pero por dentro tenía el piso con huecos, los asientos destruidos. Además, las guías y faros no funcionaban con normalidad.
Uno de los choferes que por esta acción se quedó sin trabajo cinco días fue Estaban Fariño, quien labora en la línea 32. Su unidad salió de circulación el pasado 6 de febrero, cuando se detectó que no le funcionaban bien las guías y que la carrocería debía ser reparada. "Qué puedo hacer sino subsistir una semana con los veinte dólares que tengo guardados", expresó resignado.
La situación también causa malestar a los propietarios de los automotores. Orlando Carrasco, presidente de la cooperativa Libertador Bolívar, a la que le suspendieron catorce unidades de la línea 37, considera que los socios no tienen su carro en buen estado porque hay muchos buses y pocos usuarios, por lo que no tienen cómo ahorrar para restaurar el vehículo. "En un día nos quedan 60 dólares y a veces, cuando el carro sufre algún daño mecánico, lo reunido en una semana se gasta en un día", dice.
Pero los usuarios respaldan los operativos. Luis Villacís, quien todos los días se traslada desde el sur de Guayaquil hasta la Av. Carlos Julio Arosemena donde labora, cree que con este control se libra de muchos percances a las personas. Además, considera que si los transportistas se preocuparan de dar un buen servicio "seguro nadie los molestaría".
225 VEHÍCULOS
fueron sancionados por estar en mal estado, en los primeros quince días de febrero. En Guayaquil circulan 1.308 buses en malas condiciones, según la Comisión de Tránsito del Guayas.