El cartel 'no molestar' en la suite 1010 del Hotel Four Seasons, en Beverly Hills, advierte que Viggo Mortensen se tomó un momento para fumar un cigarrillo antes de comenzar la entrevista. Al menos es el mensaje que adelanta su representante. Pero la verdad sorprende todavía más: conociendo a quien lo iba a entrevistar, el tiempo lo pidió para cambiarse exclusivamente, recibiéndonos vestido con la 'casaca' oficial del favorito equipo argentino de fútbol San Lorenzo de Almagro (con el nombre Viggo en la espalda, debajo del nueve).
Hasta los zapatos se quitó, para mostrar que también lleva las medias del mismo equipo, con los colores azul y rojo. Increíble, pero real. Americanísimo como se lo ve en cine, Viggo Mortensen apareció hablando un perfecto español bromeando: "Quiero hacerles creer a los norteamericanos que San Lorenzo es el mejor equipo de fútbol en el mundo". Incluso pidió un termo de agua caliente y preparó una taza con yerba, para compartir la exclusiva entrevista tomando mate amargo. Con puro acento porteño y ni una sola palabra en inglés, es él quien rompe los esquemas, mostrándose como un amigo, en vez de una superestrella.
Pregunta: ¿Tiene algún significado especial el nombre Viggo?
Respuesta: Es un nombre antiguo danés, el mismo de mi papá.
P: ¿Cómo te distinguían en tu casa, para no llamarte igual que tu padre?
R: En Dinamarca, si llevas el mismo nombre con tu padre, a él lo llaman Stor Viggo y a mí me dicen Lille Viggo, que quiere decir Viggo Grande y Viggo Pequeño.
P: ¿Alguna vez sugirieron en Hollywood que te cambies el nombre por uno más fácil de recordar?
R: Al principio sí. Yo no tenía ninguna intención de hacerlo, pero llegué a mencionar que me llamo Viggo Peter. Entonces sugirieron que usara el nombre de Peter. Me acuerdo que yo propuse: "¿Qué tal si me llaman Vic Morton?". Sonaba como un detective de Humphrey Bogart y gustó, pero solo lo había dicho en broma. El sistema es así. Después que te conocen con cierto nombre, por raro que parezca al principio, la gente se acostumbra y después ya no importa.
P: ¿Siendo tan diferente en cada uno de tus personajes, cómo describirías a Viggo Mortensen para aquellos que no te conocen?
R: Depende de la situación, pero en general... me gusta andar solito, lo paso bien con la gente, pero si no voy acompañado también la paso 'bomba'. Es difícil definirme.
P: ¿Cómo es que hablas tan bien el español, sin ningún acento estadounidense?
R: Nací en Nueva York y al año y medio, mi familia se mudó a Caracas, Venezuela, donde estuvimos un año. Y después nos mudamos a Buenos Aires, Argentina.
P: ¿Qué recuerdos te quedan de Venezuela, por ejemplo?
R: Muy poco, solamente me acuerdo que había montañas a la distancia, fuera de la ciudad, como en Los Ángeles. Es lo único que me acuerdo.
P: ¿Y de Argentina?
R: De Argentina recuerdo muchísimo: el acento, la música, cierto sentido del humor y los caprichos argentinos son casi universales.
P: ¿Estuviste en Cuba?
R: Estuve y me gustó mucho.
P: ¿Conociste a Fidel Castro?
R: No. Me había invitado el Instituto de Fotografía y fui a presentar una muestra. Resultó un poco difícil por tener pasaporte norteamericano. En el 2003 era posible, pero ahora ya no se puede. Me volvieron a invitar al Festival de Cine del año pasado y no pude ir, porque me dijeron que si me iba, al volver me arrestaban o me ponían una multa enorme... o ambas.
P: ¿Vas a filmar alguna película hablando en español?
R: Acabo de volver de España donde estuve filmando en español, con el acento de allá. Fue un reto.
P: ¿El insulto en español que más usas?
R: El verbo cagar que se usa tanto. Hay algo que oí o a lo mejor me lo inventé: Los españoles se cagan en todo. Tienen un dicho: "Me cago en los clavos" y se refieren a los clavos de Cristo. Cuando me lo dijo una persona, insistí en lo mal que sonaba, porque suena terrible. ¿Qué pasa si digo me cago en tu abuela? Es horrible.
Con cierto parecido con el personaje Aragorn en Lord of the Rings, Viggo Mortensen también recorrió el mundo antes de ser «coronado» como estrella de cine.
Pintor, músico de jazz y fotógrafo aficionado, como actor profesional no tuvo que buscar el éxito, lo demostró con hechos, interpretando personajes tan diferentes.
P: ¿Es verdad que tu hijo Henry te había convencido para que filmaras Lord of the Rings?
R: Al final la decisión la tomé yo, pero es cierto que el apoyo de mi hijo ayudó a decidirme por Lord of the Rings. Él pensaba que era una buena idea, porque conocía la historia. A lo mejor, si él no lo hubiera dicho, podría no haberla filmado, porque cuando me llamaron, yo les había dicho que no. Acababa de volver a casa y aunque habíamos viajado juntos durante dos meses, de camping, la última película había sido larga y quería estar con él, prefería una filmación que no durara tanto. Tampoco sabía que me esperaban cuatro años de rodaje, además de los primeros dieciocho meses de la primera cinta.
P: ¿Consultas más a menudo a Henry desde ese entonces?
R: A mí siempre me ha gustado ver lo que opina él. Y cuando vamos al cine juntos, que lo hacemos mucho, le pregunto si le gustó o no. Le pregunto porque casi siempre acierta si una película va a tener éxito. La nueva, A History of Violence, la vio anoche y me dijo que le gustó. Comentó sobre muchas escenas, con una buena crítica bastante extensa. Igual le dije que aunque nos gustara a nosotros, no significa que necesariamente le vaya a gustar al público norteamericano. Y contestó que sí. Vamos a ver si tiene razón el chico. El director Cronenberg se lo merece, porque después de hacer cine durante treinta años, tiene películas muy interesantes pero nunca tuvo éxito popular.
P: ¿En lo personal te identificas con el personaje del padre en A History of Violence, por tener también un hijo de la misma edad, en la vida real?
R: Sí, porque mi hijo Henry también tiene 17 años. La relación no es parecida, pero entiendo el esfuerzo que hace un padre por aprender, acordándose que este chico está por convertirse en hombre y tiene sus propias opiniones. Y en cierta forma, nos hace ajustar nuestro punto de vista, la forma de tratarlo y respetarlo como individuo. Yo lo entiendo y eso es interesante.
P: ¿Crees que la película puede competir por el Oscar?
R: A mí me da igual, pero creo que a Cronenberg le gustaría y me parece que se merece un Oscar como director. Si tiene éxito popular en Estados Unidos, creo que la nominan como Mejor Película y Mejor Director.
P: ¿Cómo es eso de que el Oscar te da igual?
R: Para mí, si está bien hecho el trabajo y yo quedo contento, me basta.
P: ¿No te gustaría para nada ganar un Oscar?
R: No me importa. Es hablar sobre algo que no conozco. Ganar un Oscar sería un honor, pero no es la razón por la cual estoy en el negocio del espectáculo desde hace tanto tiempo.
P: ¿No festejaste cuando Lord of the Rings acaparó todos los Oscar?
R: Vi la entrega por televisión, con mi mamá. Pero no había visto los Oscar, desde 1985, porque el tema de los trajes me da igual. Y a veces tampoco dan los premios a las mejores películas o las mejores actuaciones. Hay muchos que quedan afuera. En general, la competencia en el arte, no solo en el cine, el mejor pintor, el mejor cantante, los Emmys, los Grammys, los Goya, todos los premios y el tema de competir entre artistas, me parece algo rarísimo, en mi opinión.
P: ¿Y aceptaste cuando te invitaron en el 2004 para que fueras miembro de la Academia que vota al Oscar?
R: Cortésmente dije que no, con un "muchas gracias". No quise insultar ni despreciarlos. Les escribí una carta donde dije que sinceramente era un gran honor que me invitaran, pero la verdad sentía que formar parte de la Academia de Hollywood, aceptando ser miembro, sería en alguna forma, aprobar la idea de competir. Ahora, si me dieran un Oscar, como otros premios que he recibido, los acepto y deseo suerte a los que perdieron... Qué sé yo... no voy en busca de eso, ni acepto un trabajo con el propósito de ganar un Oscar, no me interesa.
P: ¿La película de Woody Allen, The Rose Purple of Cairo fue realmente tu primera película, aunque no se vio en cine?
R: También había una película que se llamaba Swing Shift con Goldie Hawn. Tuve una escena con ella que no se usó. Y con Woody Allen filmé dos películas, al principio, pero no sé por qué nunca se usaron.
P: ¿Llegaste a encontrarte de nuevo con Woody Allen o Goldie Hawn para comentarlo?
R: No. No tuve la oportunidad.
P: ¿Y las escenas de amor que sí se vieron en cine, con Gwyneth Paltrow, Sandra Bullock, Diane Lane o ahora María Bello en A History of Violence? ¿Qué tan difícil resulta filmarlas?
R: Depende. Hasta cierto punto, siempre resulta un poco incómodo o extraño filmar las escenas de amor. Puede ser divertido también. Y en el caso de A History of Violence, la primera escena fue bastante graciosa, pero también incómoda. Debe ser así.
P: ¿Hay improvisación o el director te indica las posiciones?
R: Al principio, hay mucha improvisación y cuando el director ve un par de tomas, entonces lo hacemos como él quiere. Es un trabajo de equipo. Como María Bello es una actriz bastante brava, simpática y profesional, lo pasamos bien. Lo exploramos juntos, no nos tomamos demasiado en serio.
P: En la película A History of Violence hay una frase que describe a tu personaje diciendo «tenía una vida perfecta hasta que se convirtió en héroe». ¿En tu caso tenías una vida perfecta, con cierto anonimato, antes de Lord of the Rings o es preferible la fama y el reconocimiento?
R: No. También antes me quejaba de todo tipo de cosas (Se ríe). Soy un desgraciado... Soy un cuervo amargo (no para de reír), pero feliz porque San Lorenzo está puntero invicto y eso me basta.
P: ¿Así como admiras al equipo de fútbol San Lorenzo, te gusta que admiren a Viggo Mortensen?
R: Claro que para mí es preferible que la gente le guste de alguna forma lo que hago o que aprecien mi trabajo, si también me parece que está bien hecho, después de haber intentado hacer algo bueno. Prefiero que guste a que no les guste nada. Eso sí. Sería mentira si te dijera que me da igual lo que piensa la gente. No es cierto.
P: ¿Y el reconocimiento femenino?
R: Eso es lindo... ¿Cómo puedo quejarme si las mujeres me reconocen? (riéndose)
P: ¿Te pondrías de novio con una desconocida admiradora?
R: Sería un poco narcisista y bastante extraño. Pero siempre es posible.
P: ¿Qué tipo de mujer te gusta?
R: No tengo un tipo de mujer que me guste específicamente. Me interesa la gente y no tiene que ver con el color del pelo ni la edad.
P: ¿Te volverías a casar o en ese sentido no te gusta ser El Señor de los Anillos?
R: (Se ríe) No sé si es necesario el casamiento, pero tampoco es imposible.
P: ¿Te gustan las latinas?
R: Mucho. Hay todo tipo de mujeres hermosísimas, de todas las edades, en todo el mundo. Muchos dicen que las más hermosas están en Argentina y otros aseguran que están en Brasil. Lo de Brasil, sé que no es cierto... pero no puedo hablar demasiado porque solamente estuve en Sao Paulo. Pero decir que las más hermosas son italianas, argentinas o suecas, es algo estúpido. Es lo mismo que decir que los hombres más guapos son los rusos, no tiene sentido.