El hallazgo se produjo por casualidad, cuando un granjero encontró esta construcción, que incluye ocho cámaras labradas en la roca, cerca de la antigua ciudad de Pella.
Pella ocupa un anal importante en la historia de esta nación, al haber sido la capital del reino de Macedonia y lugar de nacimiento de Alejandro Magno.
Los científicos creen que la tumba tiene más de 2.300 años de antigüedad y prosiguen con los trabajos de investigación.
Alejandro Magno
Los arqueólogos creen que la construcción pertenece al periodo que siguió a la muerte de Alejandro. Este fue un periodo que estuvo definido por una constante y sangrienta lucha de poder entre la familia real y los generales de Alejandro, que querían hacerse con el control de su imperio.
Los primeros estudios llevan a la conclusión que la tumba pudo haber pertenecido a una de las familias ricas de la ciudad. Los nombres de los propietarios fueron grabados en la roca y, en algunos casos, todavía son visibles.
El hecho que esta tumba tenga ocho cámaras, en lugar de las tres que solían tener, dan una idea de lo importante que debió ser la persona o la familia enterradas en el lugar.
Los arqueólogos dejaron saber que además de los nombres grabados, el lugar todavía conserva algo del color original, con tonalidades de rojo, celeste y dorado.
Por lo poco que se ha encontrado, se cree que la tumba fue saqueada repetidas veces durante los años. De todos modos, se ha encontrado muestras de joyería, monedas de cobre y vasos de cerámica.
Según una de las arqueólogas, María Akamati, la gente pobre o del pueblo, era enterrada en cementerios con los demás. Pero los dueños de ésta "debieron pertenecer a una familia muy rica", comentó.
Añadió que por lo menos siete personas deben haber sido originalmente enterradas en el lugar.