Cuando hablamos de aprender un segundo idioma, inmediatamente pensamos en una de las lenguas más populares en todo el mundo, el inglés. Según los entendidos, la edad ideal para hacerlo es en la niñez. ¿Los motivos?
Se cree que los niños hasta la edad de 7 años están en toda su capacidad de aprender otra lengua, y a medida que van creciendo esta capacidad va disminuyendo.
Recientemente, un equipo de investigación estadounidense encontró la explicación de la envidiable capacidad infantil para aprender idiomas.
Joy Hirch y su equipo del hospital Memorial Sloan-Kettering, de Nueva York, analizaron las partes del cerebro involucradas en el aprendizaje del segundo idioma, con un estudio sorprendente: durante los primeros años de vida existe una zona única para el aprendizaje de una o más lenguas, mientras que si el idioma extranjero se aprende de mayor, la habilidad lingüística se desplaza en una zona diferente.
Según este estudio publicado en la revista Muy Interesante, edición 222, "la nueva región parece menos eficiente, lo que explicaría las dificultades de los adultos con un idioma desconocido".
Los neurocirujanos sospechan que los distintos idiomas podrían estar almacenados en diferentes partes del cerebro. De hecho, tras una lesión, una persona puede perder una de las dos lenguas y mantener la otra.
¿Cuál es la mejor edad para aprender un segundo idioma?
Neurológicamente, cuanto antes empecemos mejor. Así lo cree la directora del Centro Ecuatoriano Norteamericano (CEN), Susana Cepeda: "Es correcta esta afirmación; sin embargo, cualquier edad es propicia siempre para hacerlo. Como los niños están en una etapa muy lúdica se les facilita el aprendizaje. Además, en ellos no existe la vergüenza de una mala pronunciación o cosa parecida", indica Cepeda.
Claro está que el éxito del aprendizaje también depende de la pedagogía empleada por el maestro.
Marcelo Gálvez, coordinador general del American Lenguaje School, manifiesta que a esta academia los niños acuden a partir de los 8 años, aunque algunos de ellos ya han aprendido el idioma en los primeros años de escuela.
Gálvez ocupa un cargo similar en el centro educativo bilingüe Emerson, donde también funciona la academia de inglés. Él indica que a los niños de primero básico (5 años) ven cuatro horas de inglés al día, y en cuarto de básica en ese mismo establecimiento educativo estudian materias como Estudios Sociales, Literatura, Ciencias Naturales y Pensamiento Crítico, totalmente en inglés.
"Estos chicos, si lo necesitan pueden reforzar su aprendizaje en el American", refiere.
Desde el vientre
Gálvez comprobó en sus propios hijos que el "amor" al inglés se logra desde los primeros años de vida, e incluso desde que están en el vientre. "Cuando mi esposa estaba embarazada ella tenía la costumbre de ponerse los audífonos en la barriga y escuchar música de Queen y Los Beatles. La niña ahora tiene cuatro años y le encanta este tipo de música".
Los catedráticos coinciden en que la parte visual es la que más atrae a los niños, por ello en sus clases utilizan láminas y otras herramientas similares para captar la atención del menor. Parte del aprendizaje incluye, por ejemplo, presentar una obra de títeres u obras de teatro. De esta manera se divierten y aprenden.
De acuerdo con los catedráticos, en clases, los chicos aprenden con mayor facilidad mediante métodos audiovisuales. Es recomendable que si usan el video lo interrumpan durante periodos cortos, 5 minutos, por ejemplo, y luego el profesor proceda a la explicación respectiva.
Una metodología interesante que aplican en el Centro Ecuatoriano Norteamericano es el denominado Respuesta Total Física (Total Phisical Response), de James Asher. Este sistema se basa en tres principios fundamentales:
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La adquisición de habilidades en el segundo lenguaje pueden ser rápidamente asimiladas si el profesor estimula el sistema kinestésico-sensorial de sus estudiantes. La comprensión del lenguaje hablado debe ser desarrollada antes de su expresión oral.
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La comprensión y retención son mejores si son obtenidas mediante movimientos corporales.
Muchas de las estructuras gramaticales del lenguaje por aprender pueden ser adquiridas por el uso del tono imperativo.
Una recomendación final que hacen los expertos es jamás forzar a los estudiantes a hablar antes de que estén listos. El lenguaje por aprender debe ser interiorizado y el habla emergerá automáticamente. Pero es necesario que el profesor aliente a sus estudiantes a la participación oral mediante juegos y ejercicios en clase.