La belleza es importante para muchos y en la época de playa se acentúan las ganas de lucir bien, pero cuidado con el precio que está dispuesto a pagar por su piel bronceada. La vida en la perezosa puede convertirse en una pesadilla si no se toman los recaudos necesarios.
Tener una piel linda nunca es sinónimo de mucho sol.
Entre los 100.000 millones de estrellas de nuestra galaxia se encuentra el sol que con 5.000 millones de años emite luz constantemente. La radiación electromagnética abarca desde los rayos X hasta las ondas de radio y, entre estas "luces", está la que nos ilumina y da sustento para la vida en nuestro planeta.
La radiación ultravioleta es perjudicial para la piel porque cada vez es menos absorbida por la capa de ozono, nuestra principal aliada contra el cáncer de piel.
Nuevos estudios comparan la adicción al sol con la que ocurre hacia el alcohol o las drogas. En algunas personas se transforma en una conducta compulsiva y no pueden vivir un día sin estar bajo el sol o utilizar camas solares. Según Richard Wagner, dermatólogo de la Universidad de Texas Medical Branco, existen personas que no pueden dejar de tomar sol aunque hayan tenido lesiones causadas por sus rayos.
Llevar una vida al aire libre es agradable y el sol facilita la formación de vitamina D, indispensable para la producción de calcio en los huesos. Además, el hecho de estar en contacto con la naturaleza activa las endorfinas, que son las hormonas que fortalecen el sistema inmunológico y producen sensación de bienestar. Pero si se está expuesto sin tener ciertos recaudos, se sufren consecuencias que solo notará a través de varios años por su efecto acumulativo, aunque indefectible.
Existe una relación directa entre la toma de sol y la aparición de cánceres cutáneos en sus tres tipos fundamentales: epiteliomas basocelulares, espinocelulares y el melanoma.
El melanoma, que es la forma más agresiva que toma el cáncer en la piel, está causado por una acumulación progresiva de radiación ultravioleta que además produce envejecimiento cutáneo prematuro, daños irreparables a la vista y agrava algunas enfermedades.
El cáncer de piel es el más frecuente de todos los cánceres, la mayoría de ellos son curables si se los diagnostica a tiempo.
Entonces si el sol es dañino y quiero estar bronceada, ¿tomo cama solar? No. No es mejor opción exponerse a una cama solar ya que puede resultar más riesgosa que el sol. La intensidad de los rayos UVA que se desprenden es dos veces más perjudicial que tomar sol al mediodía en una playa, con el agravante de que la persona está inmóvil y los rayos inciden en forma directa sobre la piel.
Exposición inteligente
La exposición al sol intensa no es de las más peligrosas, es aún peor la esporádica; esa que se suele tener aquellos 15 días al año en que se sale de vacaciones. Recuperar el tiempo perdido durante el año tomando todo el sol que no se puede con frecuencia y realizando todas las actividades que no se hacen habitualmente puede ser peor que hacerlo asiduamente.
Ponerse un protector solar que contenga factor de protección 15 es el mínimo cuidado que hay que tener, aunque en la actualidad ya no es suficiente por los agujeros de ozono, y los dermatólogos están recomendando utilizar el factor 30. Aquel conocido enrojecimiento excesivo que arde mucho y se produce cuando la piel recibe los primeros rayos de la temporada es el que causa que la célula se enferme.
Ninguna piel quemada es sinónimo de salud porque indica un daño acumulativo y envejecimiento prematuro. Si quiere seguir tomando sol deberá tener en cuenta los recaudos necesarios como: no exponerse entre las 10h00 y las 16h00, colocar protector 20 minutos antes de salir al sol, usar gorros o sombrillas si estará muchas horas al aire libre, utilizar gafas con filtro UV certificadas y observar la propia sombra: si es corta está en peligro; si es larga, el riesgo es menor.
Según el color
El color de la piel cambiará de acuerdo a la cantidad y tipo de melanina que produzca. Existen dos tipos de pigmento, la feomelanina (de rojo a amarillo) y la eumelanina (de marrón oscuro a negro).
Una piel oscura protegerá más al individuo del cáncer de piel (de las mutaciones en las células que induce la luz ultravioleta). Las personas de piel clara tienen una probabilidad unas diez veces mayor de contraer cáncer de piel bajo la misma exposición al sol.
La ventaja de la piel clara es que deja pasar más luz solar, lo que implica una producción mayor de vitamina D3, necesaria para la absorción del calcio y el crecimiento de los huesos.
Los dermatólogos aconsejan utilizar factor de protección siempre y graduarlo según la claridad y sensibilidad de cada tipo de piel. (M.F.R.)
Recomendaciones
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Usar filtro solar cuando se desarrollan actividades en la altura.
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No olvidarse de aplicar el filtro solar en días nublados también, la resolana engaña.
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Las personas con mayor riesgo de contraer cáncer de piel deben aplicarse filtro solar siempre que estén en contacto con el aire.
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Ciertos medicamentos, drogas, cosméticos y píldoras anticonceptivas aumentan la fotosensibilidad, por lo que deberá tomar precauciones adicionales.
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Si se sienta a la sombra pero está en presencia de arena, nieve, cemento o agua que producen reflejos solares deberá utilizar protección de otro tipo.
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Los bebés y niños pequeños podrán ser expuestos con mucha moderación.
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Enseñar a los niños a cuidarse del sol desde pequeños, ya que se acumula durante el transcurso de la vida.