Geppetto, aún conociendo el corazón enorme de su pequeño Pinocho, un perfecto niño de madera, no comprendía las razones exactas por las cuales mentía tanto. De seguro jamás se le hubiera ocurrido construir a un muñeco mentiroso. La verdad es que muy a pesar del defecto a falsear las cosas, la consciencia de Pinocho funcionaba a la perfección, pues él sabía muy bien lo que estaba diciendo. ¿Qué ocurría entonces con el pequeño? Ya se había convertido en un adicto a la mentira.
El respeto a la verdad
Según el diccionario, 'mentir' significa decir algo que no es verdad, con intención de engañar. El ser humano ha llegado a descubrir que mintiendo puede manipular a otros, pero al final la persona que miente sabe que dentro de su consciencia real, solo el o ella conocen la verdad y que al final, la verdad se sabrá tarde o temprano. Para la Lcda. Martha Condo, Psicoterapeuta, el proceso de la mentira comienza desde la etapa de la infancia como un paso normal, formando parte del desarrollo del niño. "Existe un pequeño puente entre la fantasía y la realidad", acota. Sin embargo ¿qué sucede cuando ese niño se vuelve crónico a las mentiras y se convierte en un adolescente o adulto igual?. "Algunos investigadores en el tema consideran que la primera mentira con éxito que hace un niño puedeconstituir un aspecto fundamental en su crecimiento mental", explica. Entonces si se toma en cuenta que el niño aprende en un mundo de juegos y fantasías, lo mejor sería desde pequeños introducir en estos juegos, valores y virtudes, enseñándoles los beneficios de decir la verdad. Que la mentira puede dañar a otros, principalmente a ellos mismos. Otros en cambio consideran que la evolución favorece a los mentirosos frente a los honestos y otros, que el cerebro de los mentirosos tiene más sustancia blanca. Lo cierto es que la mentira forma parte indisoluble del ser humano, cuando maquillamos o fingimos ciertas actitudes sabemos que estamos mintiendo.
Ocultar es mentir
Según David Livingstone Smith, Director del Instituto de Ciencias Cognitivas y Psicología Evolutiva de la Universidad de Nueva Inglaterra en EEUU, la mentira no se ciñe simplemente al hecho de decir cosas que no son verdades. También mentimos al ocultar información o al decir algo que es verdad de manera tal que el interlocutor crea que es falso. Podemos mentir sin utilizar las palabras, a través de una sonrisa falsa o adquiriendo posturas que aparentan confianza en uno mismo. En fin, cualquier pequeño engaño intencionado puede considerarse mentira -expone Livingstone-. Como autor del libro ¿Porqué mentimos?, brinda ejemplos de mentiras en la vida diaria: la gente miente en sus curriculums para conseguir trabajos, para evitar pagar impuestos, para tener relaciones extramatrimoniales, sin olvidar el ejemplo de los políticos que mienten para mantenerse en el poder. Aunque sea penoso para Livingstone aceptarlo, este se refiere a un mundo en que los mentirosos son los ganadores en el juego de la vida, aparentemente.
Cuando la mentira en una persona se convierte en algo patológico, o sea que miente por todo e inclusive hasta se cree sus propias mentiras, la Lcda. Condo explica que lo hacen solo por conveniencia o por una cínica falta de respeto a la verdad. Mentiras manipuladoras movidas por causas autosuficientes, las mentiras melodramáticas que hacen que Él o Ella sean el centro de atención. "La verdad nos hace libres. No necesitamos escondernos de nadie. Si ya se convirtió en un mentiroso vicioso todavía está a tiempo de cambiar, de recuperar la veracidad y la confianza de la gente que le rodea", indica Condo.
Los mejores proyectos y relaciones personales basan sus pilares en la verdad. Todo lo que comienza mal, termina mal. Como seres humanos podemos discernir si lo que estamos diciendo es verdad o mentira. Nuestra consciencia nos ayudará en esa labor. (A.G.)
La verdad nos hace libres. No necesitamos escondernos de nadie. Si ya se convirtió en un mentiroso vicioso todavía está a tiempo de cambiar, de recuperar la veracidad y la confianza de la gente que le rodea."
Lcda. Martha Condo