La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 19 de Febrero del 2006 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    El Tema
    Piqueo de la semana
    El especialista
    BBC Mundo
    Interfaz
    Creciendo
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Orientación
    Tendencias
    El nómada
    Sociedad
    Vivienda
    Destino
    Arte
    Cocina
Destino 
Vilcabamba: Paraíso en riesgo
Imprimir esta noticia
Recursos
GRAFICOS GRAFICOS

Texto: Jaime Mendoza | Fotos: Universidad Nacional de Loja

Desde su llegada a Vilcabamba, Jaime Mendoza ha vivido en carne propia los hechos que terminaron por hacer de esta zona un importante referente para investigaciones científicas. Pero esto podría cambiar.

Los científicos han comprobado que la principal causa de la longevidad de los habitantes de este valle lojano es el agua de sus ríos que bajan de las vertientes del Parque Nacional Podocarpus. El problema es que la deforestación en esta zona puede afectar seriamente el delicado equilibrio natural que da vida  a uno de los lugares más mágicos de todo el planeta.

Hace treinta años no habría sido extraño ver a no menos de quince ancianos de más de cien años dando la vuelta al parque central de Vilcabamba en espera de la misa dominical.  El doctor Alexander Leaf, de la Universidad de Harvard, quien publicó sus estudios en el famoso reportaje de National Geographic que puso a Vilcabamba en el mapa del mundo, encontró que ahí había 64 personas que podían probar con sus certificados de bautismo que tenían más de 100 años.

Entre ellas había seis que podían demostrar que tenían más de 114 años de edad.  Las estadísticas dicen que una persona en 1'764.000 vive hasta los 100 años, y uno en un billón vive hasta los 114 años.  En esos tiempos, Vilcabamba contaba con menos de 3.000 habitantes. Es decir que, manteniendo la misma proporción, en Vilcabamba, en lugar de una cada 1'764.000, una de cada 48 personas vive hasta los cien años. Al menos esa era la realidad antes de  que empezaran los problemas.

En ese tiempo yo había leído sobre la longevidad de los habitantes en esta zona en la revista Vistazo. Aún no había sido publicado el reportaje de National Geographic, pero era claro que se trataba de una zona con un ambiente extremadamente puro y sano, una buena alternativa al cada vez más ruidoso Guayaquil.

Era yo gerente del Hotel Internacional Atahualpa, el primer hotel de 5 estrellas en Guayaquil, y mi carrera se desarrollaba con éxito normal. Amigos y familiares pensaron que debería visitar al nombrado psiquiatra Safadi para que me durmiera unas semanas, pues les parecía que estaba completamente loco por pretender dejarlo todo y mudarme a Vilcabamba. Finalmente, me despedí de mi trabajo, de familiares y amigos y me mudé a Vilcabamba.

El valle de Vilcabamba ofrece un ambiente místico, mágico, por la pureza del aire que se respira, por la dulzura de las aguas que se toman y por los habitantes que viven allí.  La belleza natural del valle, sus ríos y las montañas que lo rodean hace de Vilcabamba un lugar único en Ecuador, y posiblemente en el mundo.

Cuando pregunté al doctor Alexander Leaf si había podido comprobar por qué la gente vivía tantos años, me dijo que había comprobado cuál no era la razón y para él eso era tan importante como lo contrario.  Él y la comunidad científica de entonces pensaban que la longevidad era el resultado de la genética, pero en Vilcabamba el doctor Leaf descubrió ante el asombro de la comunidad científica mundial que la longevidad no era cuestión de genética.   Pero si no era genética, entonces, ¿qué era?

Fue cuando empezó la avalancha de expediciones científicas que querían encontrar qué había detrás de este descubrimiento revolucionario. Los científicos japoneses pensaron que era por la ionización negativa del medio ambiente.  Los franceses consideraron que era porque el clima era tan estable todo el año, sin extremos de calor ni de frío.  Un científico español pensó que los minerales de la juventud estaban en la yuca que se consumía.

Había muchas teorías.  De todas ellas, una muy importante fue la del estudio que hizo el doctor Morton Walter, quien dijo que el secreto estaba en el agua. Los ríos de Vilcabamba, cuyas aguas bajan de los desbordes de las lagunas de Los Compadres, en la reserva de Parque Nacional  Podocarpus, son orgánicamente mineralizadas, por la tundra que las lagunas tienen de fondo.

Consecuentemente, el organismo asimila estos  minerales orgánicos mucho mejor que si fueran inorgánicos y esto produce un efecto de «chelación», o sea de limpieza del cuerpo de los minerales pesados. La chelación es hoy un costoso tratamiento médico al que se someten personas que quieren mejorar su calidad de vida, pero que en Vilcabamba se produce de manera natural y gratuita.

Otro científico, Patrick Flanagan, recientemente pudo comprobar que el agua de Vilcabamba contiene hidrógeno activo que tiene dos electrodos negativos en vez de uno, lo cual combate en forma natural a los radicales libres.  Sorprendentemente, dijo que solo en Lourdes, Francia, había encontrado aguas con este formidable elemento, pero que en Vilcabamba el hidrógeno activo se encontraba en mayor cantidad que en Lourdes.

Otro importante estudio, que no se concluyó, fue el del gerontólogo doctor Richard Mazes, de la Universidad de Wisconsin.  Más que en la edad, él se interesó en los huesos, y llegó a la conclusión de que los viejos de Vilcabamba tenían huesos como de adolescentes y consecuentemente no sufrían de enfermedades de debilitamiento de volumen de huesos como los viejos en el resto del mundo.

Para este gerontólogo, lo de los huesos de los viejos era científicamente mucho más importante que la edad avanzada de ellos, pues era más factible comprobar esto que la edad de los viejos.  Mazes también consideró que el consumo del agua de Vilcabamba debía ser el factor primordial en el mantenimiento de huesos saludables hasta una avanzada edad.

Es muy lamentable que la fuente de estas aguas en la reserva que es el Parque Nacional Podocarpus se vea hoy amenazada por la deforestación de la costosa madera que es el árbol podocarpu, por la caza de su variada fauna y destrucción de la flora de este parque.  Aquí en esta reserva se encuentra un sorprendente 39% de todas las variedades de aves en el Ecuador, que de por sí es un país muy rico en diversidad de aves.

El científico David Bellamy, de la Universidad de Cambridge, dijo que el Podocarpus, por su variedad de hábitats, de fauna y flora es de lo más bello que existe en el mundo.  Este parque en realidad es uno de los más grandes tesoros de la naturaleza no solamente en Ecuador, sino en el mundo; en él hay variedades de vida que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta en la cantidad que allí hay.

En la actualidad hay muchos programas de protección y conservación que fundaciones tratan de implementar, pero que en la práctica se vuelve difícil enfrentarse a los intereses creados y al poderío económico detrás de la explotación de la costosa madera podocarpu.

Por eso yo encontré que la mejor manera de luchar por proteger esta zona es mediante la reforestación, y fue así como inicié un proyecto particular, el Proyecto Ecológico el Cóndor y Casa de Huéspedes (www.condorecuador.com), en un lugar de amortiguamiento del parque, que sin financiación de alguna fundación o institución está sembrando hasta 20.000 árboles y plantas primarias, devolviendo de esta manera el ambiente primordial que fue esta parte del país.

La destrucción de este parque no es inevitable; aún se puede hacer algo para protegerlo y salvarlo de ser destruido. 

Es indispensable que tanto las fundaciones que trabajan en esto, o las instituciones y organismos como el Ministerio del Medio Ambiente y el Consejo Provincial de Loja se dejen de tanta traba burocrática y de una vez se tomen en serio la tarea de implementar los mecanismos apropiados para en verdad iniciar un trabajo indispensable para la protección y conservación de un lugar sin par en el mundo como es la reserva del Parque Nacional Podocarpus.

La situación se vuelve particularmente delicada porque del Parque depende el mantenimiento de las condiciones de vida tan peculiares que hemos visto que tiene el valle de Vilcabamba.

Es una importante responsabilidad para los ecuatorianos ser capaces de salvar de una irracional destrucción a ese sitio tan especial y único en el mundo.


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados