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| eluniverso.com | 11h35 |
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Ecuatorianos se tomaron el estadio AOL Arena de Hamburgo |
Junio 15, 2006
Hamburgo, Alemania | Reuters
Las lágrimas, que no eran de tristeza sino de emoción suprema, recorrían los rostros de muchos ecuatorianos que vieron como su país clasificaba, por primera vez en su historia, para los octavos de final de la Copa del Mundo en Alemania.
"Si se pudo, si se pudo", fue el grito que cubrió al estadio de la ciudad de Hamburgo, que reflejó la tarea cumplida en la búsqueda del pase a segunda ronda.
Minutos antes, la selección había logrado una histórica clasificación a la instancia de los 16 mejores de la Copa del Mundo, un logro nunca alcanzado por el fútbol ecuatoriano, con un triunfo 3-0 sobre Costa Rica.
Con la victoria, Ecuador se convirtió en el primer equipo latinoamericano en avanzar de instancia y el segundo detrás de Alemania, que también participa del Grupo A.
Ecuador participa de su segundo Mundial tras el debut en Corea del Sur y Japón en el 2002.
ENSORDECEDOR La jornada fue especial desde el comienzo.
Cuando los equipos salieron al campo de juego, un ensordecedor aliento cubrió a los jugadores ecuatorianos, quienes segundos antes del inicio del encuentro saludaron a la parcialidad ubicada detrás del arco en que Carlos Tenorio anotó el gol del 1-0 a los ocho minutos.
A partir de allí, y tras unos minutos de silencio por el buen inicio de Costa Rica, el público ecuatoriano se hizo sentir en todo momento.
"Vamos ecuatorianos, que esta tarde tenemos que ganar", "que se pare Ecuador" y el clásico "sí se puede" resonaron en el estadio.
Entre los gritos constantes de aliento, el público ecuatoriano también tuvo tiempo para mostrar su fastidio con algunos fallos que consideró equivocados del árbitro Coffi Codjia, de Benín.
En el segundo tiempo, los aplausos y gritos de aliento de los ecuatorianos fueron constantes, pese al nerviosismo entre los hinchas.
Cuando Agustín Delgado puso el 2-0 con una nagnífica definición, los nervios dieron paso al festejo absoluto y en algunos momentos la hinchada gritó "ole, ole" para premiar el buen manejo de balón del equipo.
El tercer gol, anotado por Iván Kaviedes en el final del partido llevó la tranquilidad definitiva al público.
En el momento en que el árbitro marcó el final, un remolino amarillo y azul invadió el campo de juego, con todo el plantel ecuatoriano festejando el histórico logro.
Ese mismo remolino se repitió en todos los rincones de las gradas del estadio de Hamburgo, testigo de una jornada histórica para el fútbol ecuatoriano.
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