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Edición del DOMINGO 18 de Junio del 2006 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Paul Newman antes de la jubilación
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Texto: Fabián Waintal | Fotos: AP-AFP

Lo han calificado como el hombre más sexy del mundo, y también “la estatua griega viviente de Hollywood”. Cumplidos los 81 años, sus ojos azules –que le han dado parte de su fama– todavía brillan en la pantalla.

Acostumbrado a las entrevistas de Hollywood, son comunes los viajes entre algún hotel de Los Ángeles a Nueva York. Pero esta vez fue diferente. Muy diferente. Con ánimos de promocionar otra superproducción de Disney y Pixar, con el nuevo dibujo tridimensional Cars,  nada menos que Paul Newman nos esperaba en la pista de carreras Lowe’s Motor Speedway de Charlotte en Carolina del Norte.

El mismo lugar elegido para el estreno mundial, ante 200.000 espectadores, con verdaderos automóviles pintados como los personajes de una película que ilustra la abandonada Ruta 66 habitada exclusivamente por autos, con personalidad y voz de famosos. Detrás del protagonista-automóvil Lightning McQueen está la voz de Owen Wilson junto con la de otros invitados especiales como Michael Keaton, los corredores Mario Andretti y Michael Schumacher, además de la contrafigura del personaje Doc Hudson, interpretado por nuestro entrevistado.

Pregunta: La última vez que lo entrevistamos (2002) dijo que quería hacer una película más, antes de retirarse de Hollywood, ¿esta es la última película entonces?
Respuesta: No me parece que esté cumpliendo las metas en el tiempo que me había propuesto (Se ríe). Supongo que todavía puedo  filmar otra película más (antes de jubilarme), aunque todavía no sé cuál será.  Con (Robert) Redford estamos trabajando en algo, pero no hay nada definido.

P: ¿Nos puede contar los detalles de la película que está elaborando con Redford y los problemas que está teniendo?
R: No.

P: ¿Alguna vez fue al Festival de Cine que organiza Robert Redford en Sundance?
R: Había participado un par de veces al principio y me di cuenta de que no soy tan bueno.

P: ¿Qué lo inspiró en su infancia para convertirse en actor?
R: Había hecho un poco de teatro, pero de chico nunca había tenido demasiadas expectativas como actor. Me había recibido en Economía. En la escuela ya me habían echado del equipo de fútbol, bajo circunstancias bastante polémicas... Y no era muy buen estudiante. Me iba muy bien con otro negocio, pero empecé a hacer teatro para ocupar el tiempo libre.

P: ¿Cuál fue entonces el momento decisivo que lo convirtió en actor profesional?
R: Después de graduarme fui a la Universidad de Yale, quería recibirme y enseñar como profesor. Cuando terminé el primer año, viajé a Nueva York y buscando un trabajo de verano, terminé haciendo una obra de teatro que duró catorce meses. Era Picnic, mi primer trabajo profesional.

P: ¿Recuerda el paso del teatro a la televisión antes del cine? ¿Tiene alguna otra anécdota de aquella época?
R: La televisión en aquel tiempo era excitante porque no había demasiado tiempo para elaborar. Si había alguna equivocación, no tenías el lujo de grabarlo otra vez. Aquella presión resultaba una buena experiencia para cualquier actor. Y nos pasaron cosas divertidas, también. Walter Cronkite estaba haciendo el programa ‘You are there’ (Usted está allí) cuando de repente empezó un incendio. Justo cuando Walter Cronkite empezó a decir “and you were there” (Y usted estaba allí), podías ver cómo el humo iba apareciendo en el televisor (Se ríe a carcajadas).

P: ¿Es cierto que usted figuraba en la lista de enemigos de Richard Nixon?
R: Sí. Y es todo un honor.

P: ¿Cree que todavía figura como enemigo en alguna otra lista política?
R: Supongo que nos están espiando ahora (guiña un ojo).

P: ¿Qué opina del actual gobierno de George Bush?
R: ¿Tenemos tiempo?

Las encuestas lo demuestran. La gente no piensa que estemos yendo por la dirección correcta y yo también lo creo así. Durante una campaña en la Universidad de Cincinatti admitieron con vergüenza que solo el 19% de los estudiantes había votado durante las elecciones del 2004. Si la gente que tiene el privilegio de votar, no vota, entonces hay que ver si realmente tienen lo que se merecen. Me parece vergonzoso. Solamente participando se puede lograr un cambio. Si no se participa, solamente vamos adonde el monstruo nos dirija, en vez de dar  direcciones.

P: ¿Y tiene alguna sugerencia para los directivos en Hollywood por la falta de buena calidad en el cine actual?
R: En cine se precisa un público suficientemente curioso sobre temas racistas, temas personales, temas religiosos. Y si no hay un público así, tampoco se consigue financiación. Hoy en día, Hollywood está demasiado enamorado de la repetición de viejos éxitos. Me parece muy desafortunado.

Con 81 años cumplidos (nació el 26 de enero de 1925), es realmente un lujo ver que Paul Newman todavía trabaja como actor, medio siglo después de aquel personaje como el boxeador Rocky Graciano en Somebody up there likes me (1956) que lo había lanzado al estrellato. Hoy, entre risas comenta que de verdad quemó el esmoquin cuando cumplió 75 años, “como una señal para terminar con la formalidad”.

No hay suficiente espacio para recordar tantos éxitos como The sting (1973); The towering inferno (1974) o The color of money (1986). Pero vale destacar que es el único actor (junto con Frank Sinatra) que llegó a recibir los tres Oscar diferentes que entrega la Academia de Hollywood. Desde el clásico premio como Mejor Actor (por The color of money  en 1986), además del Oscar Especial Lifetime Achievement (1985) y el Oscar Humanitario (1993); más allá de haber sido nominado otras nueve veces, en cinco décadas diferentes, por películas como Cat on a hot tin roof (1958); The hustler (1961) o la más contemporánea Road to perdition (2002).

Lejos, muy lejos de las luces de Hollywood, Paul Newman supo encontrar la paz de un hogar familiar en un alejado Connecticut donde todavía hoy vive con su eterna esposa Joanne Woodward. Desde allá dirige la empresa de productos alimenticios Newman’s Own, con ventas que él mismo describe “seguro superan las recaudaciones de esta película”, habiendo entregado a beneficio las ganancias que ya superaron los 200 millones de dólares.

Y más allá del cine, Paul Newman también tiene mucho que ver con su personaje de Doc Hudson en la película Cars,  porque en la vida real también tuvo sus propias experiencias como corredor de carreras profesional, con el ejemplo de haber terminado segundo, en la competencia Le Mans de 1979, manejando un Porsche 935 más moderno que el Hudson Hornet 51 que le da vida en el dibujo animado.

P: ¿Se acuerda del primer auto que manejó en su vida?
R: Un Tucker modelo 37, pero no me acuerdo bien el color.

P: ¿Qué tal funcionaba?
R: Me llevó desde Wisconsin a Nueva York sin parar, así que funcionaba muy bien.

P: ¿Abandonó las carreras de autos por completo?
R: Yo todavía tengo ganas de subirme a correr un auto. Hace poco probé un Corvette. Me gustaría ver cómo anda un Hornet, como el de la película Cars... Gracias a mi paciente esposa, sigo conservando mis pasiones.

P: ¿Por qué cree que las carreras del Nascar son tan populares?
R: Son populares porque es un deporte infernal. La gente se puede identificar muy fácil con los autos.

P: ¿Sabiendo tanto de autos y Nascar ayudó en algunos de los tantos detalles que tiene la película?
R: Ayudé un poco en cuanto a la técnica de las carreras, pero no influencié para nada en la historia o el argumento.

En la película, el personaje de Paul Newman es un viejo auto Hudson Hornet modelo 51 con ojos azules; un callado doctor (en mecánica) que además cumple la labor del juez de la perdida ciudad Radiador Springs. Y es en ese puesto que condena al joven auto de carreras Lighting McQueen (Owen Wilson) a reparar el sector de la ruta que había arruinado superando el límite de velocidad. Y en medio de una romántica relación con la deportiva Sally Porsche Carrera (Bonny Hunt) y la amistad de la grúa Mater (Larry The cable guy), se oculta el verdadero pasado de Doc Hudson como un viejo campeón de carreras de autos.

P: ¿Como fundador del Actor’s Studio tuvo alguna preparación especial para interpretar un automóvil tridimensional?
R: (Sonríe) Lo bueno de trabajar en una película de dibujos animados es que todo lo físico que uno siempre preparó, va a parar a la basura. Solamente precisaba leer las líneas.

P: ¿Qué tan diferente le pareció semejante trabajo?
R: Me pareció un trabajo bastante diferente. Porque una sola línea podía decirse en sesenta formas diferentes. En una filmación normal, hay que esperar que retrocedan la película, que preparen las luces y de pronto pasan 15 minutos hasta que llega la actuación. Y agregarle voz a un dibujo animado es maravilloso, porque es completamente diferente y te da mucha más libertad.

P: ¿Cuáles son los puntos en común entre la actuación y el automovilismo?
R: Concentración es el único punto en común que se me ocurre. Después, es completamente diferente.

P: ¿Es por eso que le apasiona tanto el automovilismo, por ser tan distinto a la actuación?
R: Soy una persona muy competitiva. Siempre lo he sido. Y es difícil encontrar el factor competitivo dentro de la actuación. Pero se puede ser competitivo en una pista de carreras.

P: ¿Llegó a grabar las voces con Owen Wilson o trabajaron por separado?
R: Trabajamos juntos cuatro o cinco sesiones, me pareció bastante espontáneo, con mucha inventiva.

P: ¿Habiendo sido nominado tantas veces al Oscar lo descalifica esta película a una nominación por haber puesto nada más que la voz? ¿No es hora de agregar una categoría como Mejor Voz de Dibujo Animado?
R: (Se toma un momento para pensar) Es demasiado tarde para mí, como para imponer alguna diferencia.

P: La película se desarrolla en la histórica y popular Ruta 66, en lo personal, ¿recuerda algún viaje melancólico por esa zona?
R: Con Joanne (Woodward) recorrimos el país por la Ruta 66.

P: ¿Algún viaje preferido de aquella época?
R: Pasaron como 140 años... Ahora que me acuerdo, habíamos empezado el viaje en el norte y manejamos hasta Las Vegas, donde encontramos un lugar adentro de uno de los casinos que permitía comer todo lo que queríamos por $ 1,25 nada más. Los platos eran alucinantes, con camarones frescos y langosta, como nunca había visto antes. Te hablo de 1951. Tuvimos una cena hermosa y después Joanne perdió $ 160 en las máquinas tragamonedas y perdí como 400 dólares jugando blackjack. Ya lo ves: la comida realmente no costaba solo 1,25 dólares.

P: ¿Cuál es el secreto para conservar un matrimonio tan feliz como el suyo?
R: Es imposible decirlo. Se dicen muchas tonterías pero no tienen la menor idea como sostener una gota de agua. Te diría que el sentido del humor por encima de todas las cosas, es el gran secreto.

P: Con diez nominaciones al Oscar y los campeonatos de carrera que ganó, además de tener un matrimonio tan estable, parece contar con una vida perfecta, ¿cree que logró la perfección?
R: Pregúntale a mi esposa.

P: ¿Alguna falla que ella le haya remarcado?
R: Mejor no busquemos tierra debajo de la alfombra (Riéndose). Hay muchas imperfecciones en mi vida para andar publicándolas.

P: ¿Entre tantas películas hay alguna que pueda identificar al verdadero Paul Newman?
R: ¿El Hudson modelo 51 no te parece que se acerca bastante? (Ríe).  Muchos dicen que me parezco a Mr. Bridge (una de sus películas). Yo lo niego. Uno va tirando partes propias constantemente, pero te puedo decir que ningún personaje se parece tanto a mí.

P: ¿Después de tantos años mantiene alguna filosofía de vida, alguna moraleja que conserva su forma de ser?
R: De nada sirve apretar el freno cuando ya volcaste.

P: ¿Se da cuenta de que gracias a la película Cars  lo van a conocer chicos que jamás oyeron hablar de usted? ¿Qué película suya les recomendaría para conocerlo mejor?
R: Depende del chico.

P: ¿Si ese chico fuera usted?
R: The silver chalice (1954), mi primera película. Para que se den cuenta lo malo que realmente era.


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