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Edición del DOMINGO 18 de Junio del 2006 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Zaha Hadid la diva de la arquitectura
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Zaha Hadid.
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Texto: Mercedes Morla de Echanique

La diseñadora redefine los límites de la factibilidad técnica y de la percepción del espacio. ”Como profesional lo que intento es ver hasta donde puedo llegar, llevando la arquitectura más allá de sus limites”.



Una creadora visionaria que  busca constantemente ir más allá de los límites de la arquitectura y el urbanismo. Su trabajo experimenta con nuevos conceptos espaciales, intensificando paisajes urbanos existentes, en la búsqueda de una estética iluminada que abarque todos los campos del diseño, desde lo urbano hasta  objetos, junto a diseño de interiores y mobiliario.

Los primeros trabajos realizados por  Zaha Hadid marcan su evolución posterior (Estación de Bomberos Vitra en Alemania, Pista de Esquí de Bergisel, Estación de Tranvía de Estrasburgo y el Centro de Artes Contemporáneas de Cincinnati),  y enfatizan en su interés por  involucrarse tanto en la práctica como en la enseñanza y en la investigación.

Zaha Hadid, nacida en Bagdad en 1950, estudió en la Architectural Association (AA) de Londres a partir de 1972. Fue socia del Office for Metropolitan Architecture, y más tarde abrió su propio estudio en la AA hasta 1987. Desde entonces ha ocupado la Cátedra Kenzo Tange en Harvard y la Cátedra Sullivan de Chicago.

Asimismo, ha sido catedrática invitada en distintas universidades del mundo. Fue nombrada miembro honorario de la Academia Americana de Artes y Letras y del Instituto Americano de Arquitectura. Actualmente es catedrática en la Universidad de Artes Aplicadas de Viena. La arquitecta Hadid ha explorado los límites del diseño arquitectónico en una serie de concursos basados en la investigación.

Ha ganado premios con los diseños de The Peak, Hong Kong (1983); el Kurfürstendamm, Berlín (1986); el Centro de Arte y Medios de Comunicación de Düsseldorf (1992/93); la Ópera de la Bahía de Cardiff, Gales (1994); el concurso Thames Water/Royal Academy Habitable Bridge (1996); el Centro de Artes Contemporáneas de Cincinnati (1998); el Puente Holloway de la Universidad del Norte de Londres (1998); el Centro de Artes Contemporáneas, en Roma (1999); la Pista para Saltos de Esquí de Bergisel, en Austria (1999); el Centro Científico Wolfsburg (2000); la Plaça de les Arts, en Barcelona (2001); el plan director de la zona One-North para el centro científico de Singapur (2001); la ampliación del Museo Ordrupgaard, en Copenague (2001), y la planta central de BMW, en Leipzig (2002).

También es  la primera mujer ganadora del premio Pritzker de arquitectura en 26 años de historia (2004);  Proyecto  de oficinas y galerías  de la Fundación de Arquitectura en Londres   (2005).

Su arquitectura esta basada en la formulación de un nuevo orden.  Uno de sus tutores universitarios, Koolhaas, la definió como “un planeta en su propia órbita”, cuando rechazó el trabajo que le ofrecía en su compañía al iniciar su carrera. Ella es la expresión de una fuerza liberadora de todos los códigos existentes.

La representación arquitectónica de sus propuestas sobre el papel, no es la habitual,  se desarrolla como la aplicación de un código visual propio, que presenta objetos plásticos en situación de disponibilidad  con  formas reversibles y cambiantes. “El código, se dice a sí misma, se completa y define obediente a una lógica formal propia, que responde a cada propuesta”.  Su obra está en una incesante recreación, en un movimiento circular de signos en rotación.

El inicio de su carrera fue influenciado por el suprematista ruso Kasimir Malevich, quien escribió en 1928: “Nosotros podemos percibir solo espacio, cuando lo rompemos y los liberamos de la tierra, cuando el punto de apoyo desaparece”, a tal extremo que su tesis de grado, basada en  un hotel en el Puente de Hungerford de Londres, se llamó el Tectonik de Malevich.

Confiesa tener un sistema de pensar y un orden racional diferente. Si el desconstructivismo y el estructuralismo se basan en teorías racionalistas, ella cree pertenecer a una tradición distinta, emocional e intuitiva, que no significa que sea instintiva. No cree en una arquitectura internacional, pues hay aspectos generales que funcionan igual en todos los países, pero se ubica el lugar concreto y  lo importante no son las formas, sino los espacios que generan y el comportamiento de la gente, bajo la concepción de que  el futuro dará más valor a los espacios libres y a los vacíos de las ciudades, que es donde le interesa desarrollar y experimentar  su organización.

Hadid juega con las antiguas  reglas  de espacio—las paredes, techos, el frente y atrás, ángulos rectos  y  los vuelve a montar obteniendo  lo que ella llama “un nuevo fluido, un nuevo tipo de  espacialidad” con  puntos de perspectiva múltiples y  geometría fragmentada, “diseña, dice,  para lograr la fluidez caótica de la vida moderna”. 

Su obsesión con la sombra y la ambigüedad está profundamente arraigada en la tradición arquitectónica islámica, mientras su fluida tendencia a  la naturaleza abierta es puramente  occidental.

Tomó tiempo, sin embargo, para que las personas entendieran su trabajo, lentamente los clientes visionarios y  curiosos, que estaban deseosos de gastar dinero para comprender la nueva y peculiar arquitectura de Hadid, fueron solicitando sus servicios. 

Un primer gran éxito lo obtuvo al diseñar La Cresta, que era un manantial de agua mineral en Hong Kong y que nunca se construyó.

Su primer proyecto construido fue La estación de bomberos en la frontera alemana-suiza, la cual fue un éxito formal, mas no funcional.  Más tarde se convirtiría en el Museo de la Silla.

Siempre adelante
Cuando empieza su producción, Gran Bretaña estaba todavía sumergida en el criterio conservador surgido en los años setenta, pero el sabor popular gradualmente se volvía más atrevido, mas las ideas de Hadid sobrepasaban la liberalidad naciente, siempre estaba un paso más adelante.

Un  espectacular salto de esquí en Innsbruck,   una estación del tranvía en Estrasburgo y finalmente, la ciudad tradicionalmente conservadora del medio oeste americano, Cincinnati-Ohio, le brinda la plataforma  para saltar al éxito y probar sus ideas, con lo cual obtiene una gran experiencia en museos y curadurías.

A partir de entonces, Hadid fue refinando sus ideas para aplicarlos en otros proyectos de gran potencialidad, como el MAXXI Centro de Artes Contemporáneas en Roma y el Phaeno Centro de Ciencia en Wolfsburg- Alemania.

Cincinnati le había otorgado la confianza para ganar un sinnúmero de obras: Una estación de trenes de alta velocidad en Nápoles, un cine cuadrado en Barcelona, un proyecto de Albergue en Viena, una biblioteca y centro de deportes en Montpellier, un puente en Abu Dhabi y un plan maestro para la ciudad de Soho de Beijing, en China. Y finalmente, en su conservador  país adoptivo Gran Bretaña, obtuvo la construcción de un centro del cuidado del cáncer en Kirkaldy, Escocia, junto con el museo Glasgow y una galería para la Fundación de Arquitectura en Londres.

Su carrera no fue fácil
“Es como un huracán”, dice un crítico de Cincinnati, en parte debido a su temperamento artístico, necesario para crear una arquitectura poderosa y  por otra parte, ha sido el mecanismo de defensa y supervivencia que le exigió competir en una profesión indiscutiblemente machista.

La contundencia de Hadid es su “bendición” y su “maldición”, maldición porque su carácter fuerte ha hecho que muchas veces sus clientes corran de ella. Hasta hace poco tiempo Hadid no era muy famosa por lo que había construido, y “bendición”  porque sus vigorosas imágenes permiten la selección natural arquitectónica, descartando los proyectos y clientes débiles.

Cuando su  arquitectura se construya finalmente, será un legado tan fuerte como su creador.

Toda su obra puede observarse en la primera gran retrospectiva en los Estados Unidos. La muestra, denominada Treinta Años en Arquitectura está abierta al público desde el 3 de junio y permanecerá hasta el 25 de octubre, en el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York. La exhibición  presenta una mirada amplia y cronológica a sus proyectos en todo el mundo a lo largo de estos últimos treinta años.

Sin duda, esta mujer enérgica impone su personalidad y  hoy es reconocida entre los grandes arquitectos de nuestro tiempo. Sus proyectos pendientes de construcción son una promesa de mayores retos y comprensibles experiencias arquitectónicas.


Fuentes: www.zaha-hadid.com

Bollettino Telematico dell'Arte.
http://www.bta.it/txt/a0/03/bta00372.html
http://www.designmuseum.org/designinbritain

National Council for Culture, Arts, and Heritage, Qatar
Aga Khan Trust for Culture
http://www.akdn.org/agency/aktc_akaa.html
www.Todoarquitectura.com
http://noticias.arq.com.mx/Detalles/8370.html
http://www.plusarquitectura.info/


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