Pocos los hacen en la ciudad
Oficios que se extinguen
En los barrios populares aún se observa a vendedores de carbón, pan en canasta, pescado en bulto y otros.
El plato de carbón se vende en 50 centavos de dólar, un vaso de raspado en 25 y 50 centavos, el bulto de pescado de río (10 unidades) en un dólar. Son solo parte de los costos que ofrecen comerciantes ambulantes en los barrios populares de Guayaquil.
El tipo de productos que ofertan, considerado por ellos como un oficio, es poco común en la actualidad. Hasta hace tres décadas era común.
Víctor Solís, quien se dedica a la venta de carbón en una carreta tirada por un burro, lo atribuye a la modernización. El gas, los asaderos eléctricos o los que se colocan sobre la hornilla, afirma, están acabando con el oficio al que él se aferra. Además, dice que pocos jóvenes aprecian el sabor distinto que da el carbón.
En tanto, Lauro Chilán cree que el calor de Guayaquil contribuye a que el prensado siga vendiéndose con éxito, pese a que pocos se dedican a ello. Afirma que los comerciantes lo han cambiado por el granizado, los helados y agua de coco industrializada y con ello están dejando perder una tradición ecuatoriana que se hizo a base de jarabes de frutas, refiere.
Otros vendedores de productos ya no tradicionales coinciden en que la modernidad y la comodidad restan espacio a sus oficios.