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| Angostos callejones con escalinatas y casas viejas es lo que se ve al otro lado del cerro Santa Ana. Ahí, donde nació Guayaquil, la gente mantiene vivas las costumbres de antaño. | | | | |
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| Seguro que algunos visitantes que suben los 444 escalones hacia el mirador El Fortín -cima coronada por el faro y la capilla- del cerro Santa Ana, se preguntan cómo será ese otro lado y su gente. Esa zona no regenerada, ubicada tras los portones levantados a ambos lados de las turísticas escalinatas Diego Noboa y Arteta. | |