Fiel emblema de Hollywood, Michael Douglas nos cedió una entrevista en medio de dos estrenos. Por un lado, en la película The Sentinel (El centinela), interpreta al primer traidor en la historia de la CIA (con Kiefer Sutherland, Kim Basinger y Eva Longoria).
Detrás de una tradicional forma de hablar pausada, con cierto énfasis en hablar claramente para no dejar dudas detrás de la respuesta más insignificante, Michael Douglas trae incluso su propia grabadora como testigo oficial de la entrevista. Al principio casi no lo reconocemos por una larga y dispareja barba que dejó crecer para una nueva película.
Ni se tiñe las canas que delatan la edad que tampoco esconde. Haga las cuentas: Nació exactamente el 21 de septiembre de 1944, justamente el mismo día que su esposa, Catherine Zeta Jones, pero 25 años antes, claro.
Pregunta: ¿Es difícil balancear la belleza tan espléndida de Catherine Zeta Jones?
Respuesta: Se puede palpar el brillo que despliega (riéndose).
P: ¿Qué piensa ella de su barba larga?
R: Ahora estamos en nuestro sexto año de casados. Un pequeño cambio, cerrando los ojos y a lo mejor cambiando un poco la voz... es divertido. Le gusta. "Es bastante sofisticada", me dijo. Es bueno cambiar de vez en cuando.
P: ¿Había usado barba en cine, antes?
R: Sí, sí. En The China Syndrome. En Ghost of the Darkness creo que también tuve barba. Y me parece que en Wonder Boys, también. La nueva película que estoy filmando se llama The King of California. Es un guión adorable sobre un músico de jazz que no es tan bueno. Mi personaje afronta ciertas adicciones y quiere salir a buscar un tesoro español en el Sur de California, con su hija, Evan Rachel Wood. Es una historia con mágica lírica y un poco de comedia dramática.
P: ¿Qué opina del perfil comercial de Hollywood? ¿Se siente afectado cuando un estudio de cine busca recaudar millones por encima de la calidad de una película?
R: Como actor, uno va cambiando. Ya no estoy en el punto cúlmine de mi carrera. Las opciones son más reducidas. Es más difícil conseguir una película con los grandes estudios porque producen un número limitado del tipo de cine que hago yo. Igual estoy contento porque (en Estados Unidos) también acabo de estrenar la película You, Me and Dupree que había filmado con Owen Wilson, Matt Dillon y Kate Hudson. Pero ahora mismo estoy buscando la financiación afuera de Hollywood para mi productora.
P: ¿Qué pasó que no apareció en la nueva version de Basic Instinct 2 con Sharon Stone?
R: Me lo habían ofrecido hace un par de años, pero ya habíamos hecho una buena versión con la primera. Sharon (Stone) estaba espectacular y yo había aparecido en todas las escenas de aquella película, con un buen director como Paul Verhoeven. Irónicamente le habían ofrecido el papel femenino a Kim Basinger, cuando buscamos una estrella porque ella recién había filmado Nueve Semanas y Media, pero las estrellas no querían entrar en el área que íbamos a tocar. Lo entiendo y Sharon estuvo espléndida.
P: ¿Por qué cree que fracasó Basic Instinct 2?
R: Hoy en día es más difícil sorprender en cine con el sexo.
P: El cine sobre agentes de la CIA parece un rubro aparte en Hollywood ¿En qué se diferencia El centinela con las otras películas de este estilo?
R: En cierta forma muestra el detrás de la escena de la CIA, con la rendición más acertada del verdadero trabajo del Servicio Secreto. Creo que todo marca una diferencia, hasta los extras suponían qué tenían que hacer. Todo cuenta con una determinada definición, como las corridas. Kiefer (Sutherland) corre como el viento. Ahí me enteré que en la escuela él había marcado sus propios records. Y me parece lógico. Pero no estaba preparado para que también Eva (Longoria) me pase corriendo con tacos altos.
P: ¿Su personaje realmente tuvo un romance con la Primera Dama?
R: Era un elemento que figuraba en el libro original. Parece que estas dos personas se habían enamorado y resulta una buena sorpresa, parece una realidad porque es la única persona con la cual pudo haber tenido una relación. Me gusta el balance. Si te fijas jugamos con la relación que ella mantiene con el Presidente, sin ser un terrible adversario. También debatimos bastante para filmar el final, donde pensamos dejarlo abierto como está, con cierta amargura o atando todos los cabos.
P: ¿Se sabe si en la realidad alguna vez hubo un traidor en la CIA?
R: No creo que el Servicio Secreto vaya a promover si hay algún traidor dentro de la agencia. Pero el autor de la novela había sido un oficial del Servicio Secreto. Y también tuvimos un especialista que se encargó de recrear todos los detalles. El espectador puede apreciar las precisiones que mostramos, como el número de gente que rodea al presidente, quien sale del auto y abre la puerta extendiendo el cuerpo para crearle una mejor pared de protección. La gente se entusiasma cuando extiende la mano del presidente y para apartarlo sin hacer demasiado alboroto se precisa un simple punto de presión que libera la mano de una persona que estrecha la del Presidente. También los detalles de la habitación de la Casa Blanca que utilizamos en cine, son perfectos.
P: ¿Los agentes del Servicio Secreto que cuidan del presidente pertenecen al mismo partido político del gobierno de turno?
R: Todos votan, pero están comprometidos políticamente con aquellos que protegen. Desde el Vicepresidente o la Primera Dama. En nuestro caso planteamos que mi personaje le había salvado la vida al Presidente Reagan, recibiendo la bala que iba para él.