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Edición del DOMINGO 20 de Agosto del 2006 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Salud 
Tiroides inflamada
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Medicina natural

La glándula tiroidea se puede inflamar, pero hay soluciones con medicamentos dependiendo de las causas.

Seguramente habrá escuchado alguna vez acerca de la glándula tiroides. Con apenas 20 gramos de peso es la encargada de producir las hormonas tiroideas T4 y T3, que regulan el metabolismo de las células para lograr el buen funcionamiento del organismo.

Según la endocrinóloga Leonor Torresano de Ronquillo, como la tiroides se localiza en la base del cuello, por delante de la tráquea, en ocasiones, cuando está inflamada, los afectados piensan que el problema está en la garganta, pero no es así. Por eso es muy importante investigar la causa, porque existen algunas. Las más comunes son las que se mencionan a continuación.

La tiroiditis subaguda. Es causada por virus, puede ser el cocsackie o de la gripe, que se presenta especialmente en épocas de cambio de clima. Afecta en mayor proporción a las mujeres, es benigno y no contagioso. Presenta dolor exacerbado, sobre todo a la palpación, en la parte anterior del cuello, que luego se irradia hacia la garganta y oídos.

Cuando se inflama elabora mayor cantidad de hormonas y provoca nervios, temblores, mucho calor, palpitación, dificultad para dormir e irritabilidad.

El crecimiento de la glándula puede ser nodular (forma redondeada) y generalmente está de un lado más inflamado que del otro.

Para comprobar que se tiene tiroiditis subaguda el paciente debe someterse a pruebas de laboratorio en sangre, donde se le pide un hemograma y una velocidad de eritrosedimentación. En el primero se analiza si los linfocitos (células blancas) están aumentados y en el segundo si sus valores también lo están sobre los 50 mm por hora.

Incluso se puede investigar mediante otro examen llamado captación de yodo radiactivo. Consiste en darle al paciente una cierta cantidad de yodo. Cuando la glándula tiroides está sana absorbe esta sustancia, que es medida con un aparato colocado frente al área. Si no hay captación significa que está inflamada. El yodo es uno de los componentes que sirven para que se formen las hormonas tiroideas.

Se puede tratar con un analgésico no esteroide (calma el dolor), aspirina o con prednisona, que posee un fuerte poder antiinflamatorio.

Tiroiditis bacteriana. Está causada principalmente por bacterias como los estafilococos o los estreptococos, que ingresan por la piel y se transportan por la sangre hacia la glándula tiroides.
Suele presentarse como un dolor brusco, malestar general, fiebre y un enrojecimiento, además se palpa la glándula blanda.

El tratamiento consiste en reposo y la administración de antibióticos.

Tiroiditis de Hashimoto. También se la conoce como tiroiditis linfocitaria crónica, no produce dolor, es benigna y afecta al 90% de las mujeres entre los 30 y 50 años, aunque los hombres y niños no están exentos. Su origen es autoinmune a causa de la infiltración de células plasmáticas y linfocitos T en la tiroides.

Como consecuencia se forman  anticuerpos que se encargan de defenderla de esas sustancias extrañas y comienzan a atacar a la glándula.  Para diferenciar el problema de otras enfermedades, mediante el examen de sangre se investiga si los anticuerpos antitiroideos (antiperoxidasa tiroidea y antitiroglobulina) están elevados.

Los endocrinólogos la reconocen porque la glándula tiroides puede estar moderadamente crecida, firme y con una superficie un poco irregular. Sin embargo, podría no presentar un crecimiento muy aparente y coexiste con el hipotiroidismo (déficit del funcionamiento de la glándula).

Según el texto '109 problemas de diabetes y endocrinología para clínicos y pediatras', del endocrinólogo Daniel Barrezueta Narváez, la tiroiditis linfocitaria juvenil suele aparecer después de los 6 años y es más frecuente en las niñas. También la enfermedad tiroidea autoinmune es común en los niños con el síndrome de Down.

"El tratamiento generalmente es a largo plazo con una hormona tiroidea (sintética) como la levotiroxina sódica", dice Torresano.

Tiroiditis posparto. Según la Asociación Americana de la Tiroides (American Thyroid Association), del 5% al 10% de las mujeres desarrolla la enfermedad después del parto, sobre todo en aquellas que tienen anticuerpos antitiroideos positivos. Por lo tanto, la inflamación es una alteración de tipo inmunitario y está incluida en el grupo de tiroiditis inmunitarias evolutivas.

Tiene pocas manifestaciones clínicas, pero puede producir un hipotiroidismo (poca hormona tiroides) o un hipertiroidismo (grandes cantidades de hormona tiroides) hasta un año después. En el primer caso se presenta fatiga, pérdida de la memoria, calambres musculares, debilidad, estreñimiento o aumento de peso; y en el segundo,  sensación de calor, debilidad muscular, ansiedad (palpitaciones rápidas).

Según el endocrinólogo Patricio Salazar López, es importante que después del alumbramiento y, sobre todo, en los últimos meses de embarazo, se soliciten como medida de control exámenes de sangre donde se analicen los niveles de hormonas tiroideas T4 libre, TSH (hormona estimulante de la tiroides)   y los anticuerpos antitiroideos. "El tratamiento dependerá de las causas que ocasionen los síntomas".

Tiroiditis por traumas. Puede provocar dolor y agrandamiento de la tiroides, pero es transitoria. Se revierte con analgésicos o antiinflamatorios.

Tiroiditis postsangrado intranodular. Se produce en pacientes que tienen algún nódulo. Es un tumor pequeño y blando que sufre una hemorragia interna. Esto provoca a la glándula tiroides tumefacción (hinchazón) y dolor.

En caso de hemorragia, la solución inicial es la punción y aspiración mediante una  aguja.

Luego se da terapia supresiva por seis meses para prevenir el crecimiento del nódulo con hormona tiroidea. (S.M.)


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