El material volcánico que cayó sobre el agua represó el río en una zona cercana al volcán; y podría afectar a las poblaciones de Pondoa, Ulba, La Pampa y Runtún. La Defensa Civil confirmó ayer la pérdida de 40 mil hectáreas agrícolas, frutícolas y ganaderas en Chimborazo.
Los flujos piroclásticos que se acumularon en la zona de Nahuazo de la quebrada Vascún, así como el riesgo que hay en Pondoa, Ulba, La Pampa y Runtún, en caso de un nuevo proceso eruptivo, obligaron al Comité de Operaciones Emergentes (COE), de Baños, a que cambie la alerta amarilla condicionada, por la naranja.
Esta nueva alerta no significa que haya peligro inminente, y no implica evacuación, explica el concejal Fernando Garzón. El objetivo, añade el funcionario, es prevenir a la población porque el material que está alrededor de dos kilómetros de las piscinas de El Salado, amenaza con desbordar el río.
En Ulba, alrededor de 300 personas tienen sus viviendas en las riberas del río del mismo nombre que pasa por esa parroquia; y que está represado en la parte cercana al volcán Tungurahua, con flujos piroclásticos.
Por esta cuestión, Rosario Lescano junto con su esposo y sus cinco hijos decidieron el miércoles pasado, dejar su casa por las noches para ir a dormir en la de un amigo, que vive en el caserío Río Chico.
"Nos dicen que todo esto va a taparse, por eso en la noche nos vamos al otro lado, y regresamos en el día a nuestras labores, aunque no podemos estar tranquilos", manifiesta Lescano.
El COE parroquial se reúne permanentemente y está a la expectativa para actuar de manera inmediata si el caso amerita. Mientras tanto alrededor de 150 mujeres y niños pasan las noches en el coliseo del Sindicato de Choferes y "ojalá Dios quiera que no pase nada", dice el teniente político de Ulba, Antonio Mejía.
Todos en Ulba saben que en esta época del año está lloviendo, y a pesar de ello, el caudal del río está por debajo de la mitad que en otros años, sin ninguna explicación.
Lo que se deduce, es que el río Pucayacu, afluente del Ulba, está represado en la montaña y en cualquier momento puede romperse y arrastrar todo el material volcánico.
Incluso el secretario de la tenencia política de Ulba, Ramiro Jácome, explica que los movimientos tectónicos del volcán afectaron a las vertientes de donde captan el agua para el servicio de la población, cuyo caudal disminuyó de 15 a 3 litros por segundo.
Runtún clama ayuda
En Santa Rosa de Runtún, a 2,5 kilómetros del volcán Tungurahua, las 500 personas que habitan el caserío están preocupadas por el cambio de la alerta a naranja.
Según el presidente del caserío, Carlos Rojas, la decisión del COE cantonal hizo que solo diez personas abandonen parcialmente el lugar. "Ellos recogieron las pertenencias más valiosas para ir a dejarlas a buen recaudo, así en caso de tener que evacuar se les hará más fácil la salida".
Lo que sí se está evacuando es el ganado, por la falta de alimentos, añade Rojas. Unas 50 de las 500 cabezas de ganado ya han salido de la localidad.
Rosario Casco, una habitante del sector pide que se acondicione un albergue para que los moradores de esta zona, puedan ir a descansar allí en las noches, "nos preocupa que nos coja (la erupción) otra vez en la noche y no sabemos por dónde ir. Por eso, lo que tratamos ahora es de reunirnos en grupos para ayudarnos en caso de que suceda algo grave", dice Casco.