La incertidumbre de lo que pueda pasar con el volcán Tungurahua alejó a los turistas de Baños. Sus habitantes, que viven de la tradición turística del lugar, están preocupados por las graves pérdidas económicas mientras dura la emergencia.
El 93 % de la población en Baños, provincia del Tungurahua, vive directa o indirectamente del turismo. Tras la ausencia de visitantes, muchos de los comercios han cerrado sus puertas por falta de clientes.
Es el caso de la hostería Agoyán, la más grande del cantón. De los 10 empleados que laboraban normalmente, ocho han sido despedios por falta de presupuesto.
Josefina de Olivos, dueña del restaurante Tecos, asegura que esta es la peor crisis que ha vivido con su negocio en los últimos diez años. "No hay ingreso, no hay liquidez, por lo tanto no podemos seguir manteniendo la misma tasa de empleo", justificó.
Muchos propietarios de negocios turísticos como ella han optado por no abrir sus locales para ahorrar agua, luz y teléfono.
La última erupción del volcán Tungurahua, ocurrida el pasado 17 de agosto, provocó la muerte de siete personas, decenas de heridos, varios poblaciones destruidas y carreteras bloqueadas. Además de las ciudades aledañas que quedaron completamente cubiertas de ceniza volcánica, entre ellas Baños.