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SÁBADO | 26 de agosto del 2006 | Guayaquil, Ecuador
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Concesión del servicio de agua

En este mes  se cumplen cinco años de la concesión de los servicios de alcantarillado y agua potable de la ciudad.

En esta operación sui géneris en que según la modalidad considerada por el Banco Mundial, se denominara “concesión con inversión”, no hubo desembolso de la concesionaria, la que según el plan de inversiones, estos se iniciarían después del primer quinquenio. Ecapag se adjudicó a la empresa Internacional Water Service que por metamorfosis se transformó en Interagua; como su nombre lo indica, solamente es una empresa de ciertos servicios. No había comparación con las grandes operadoras mundiales como Compagnie General, Agbar, etcétera, que manejan servicios sanitarios desde más de cien años y se encontraban entusiasmadas de poder servir a Guayaquil con toda su tecnología y una inversión de potenciación de la concesión de  300 millones de dólares. Es decir, cambiar lo obsoleto y corrupto que había por algo de características de beneficio para la urbe.

La concesión se hizo tomando como patrón la ciudad de Buenos Aires (Argentina), donde sí actúan las grandes operadoras mundiales en un consorcio. En nuestro caso, a partir del quinto año, es decir de agosto del 2006, la empresa está en la obligación de iniciar la inversión que solo tiene un monto de  520 millones de dólares en los 30 años. Ojalá se inicie con buen pie y se realice la obra que la ciudad tanto necesita.

 No hay urbe en el mundo en que se mejore solamente el  ornato y no los servicios básicos como alcantarillado y agua potable. El Municipio  apoya a la concesionaria al haberle restado tres grandes sectores que eran exclusivamente responsabilidad de la empresa.

Sería deseable que se haga conocer de la ciudadanía por medio de una comisión técnica, el plan de acción de la inversión de la concesionaria, con el análisis de sus costos y la elevación tarifaria.

Ing. Walter Wiesner F.
Guayaquil
Vehículos sin placas

Hacemos llegar nuestro rechazo frontal y diáfano frente al texto del editorial publicado el 21 de agosto, que hace relación al título ‘Vehículos sin placas’, en el que se trata de hacer ver que las autoridades deberían evitar esta anomalía y que tiene relación a la acción policial ocurrida la semana pasada, en la que se produjo la persecución y posterior enfrentamiento con delincuentes que circulaban en un vehículo Chevrolet Corsa, de placa PLU-088, que resultaría ser de propiedad del  coronel de policía Bolívar Obando Valencia.

Este Comando Provincial, como parte de su política de transparencia y honestidad, requirió de forma inmediata se aclare este hecho y fue el coronel de policía Bolívar Obando Valencia, quien elabora un parte informativo con fecha 18 de agosto del 2006, en donde explica que el  vehículo de placa PLU-088, Chevrolet Corsa, color plata, es de su propiedad y se encuentra como parte de una rentadora de vehículos, Boliband, legalmente constituida; y que el vehículo ha sido arrendado el 14 de agosto del 2006 a Óscar Espinoza Aguana, bajo los parámetros de la empresa rentera. Novedad por la que se  dispuso la investigación correspondiente por parte de la Unidad de Asuntos Internos de este Comando, esto de manera independiente a la investigación que respecto al hecho criminoso lleva el Ministerio Público y Juez Décimo Cuarto de lo Penal del Guayas.

Víctor Hugo Cozar Muñoz
Comandante Provincial de la Policía del Guayas Nº 2
Guayaquil


Nota de la Redacción: Lamentamos que no se haya comprendido la intención del editorial. Lo que se denunció fue que en la ciudad circulan vehículos sin placas y eso constituye una amenaza para la seguridad. Sobre el carro hallado esos días, se informó que pertenecía a un oficial y que no tenía placa, y se pidió que se averiguara si existía alguna anormalidad; luego se supo que los ladrones habían quitado la placa; pero eso simplemente confirma nuestro reclamo, puesto que siendo un vehículo robado no se lo pudo rastrear porque muchos carros circulan en las mismas condiciones.
Hasta siempre, Don Richard

Profunda consternación ha causado el sensible deceso del ilustre ciudadano Ricardo Chacón García, Don Richard, de manera especial entre quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y  seguir parte de su trayectoria profesional como periodista deportivo y actividades particulares en la Junta de Beneficencia, donde laboró   varios años.

Mi tío político Roberto Barrera Pino, fallecido hace algunos años, me manifestaba con agrado y nostalgia que en  la década del veinte tuvo como alumno de catecismo en la iglesia San José, a Ricardo Chacón García, y desde aquella época pudo observar que pese a su temprana edad, se destacaba por ser muy activo, pero al mismo tiempo formal y respetuoso, por lo cual vislumbraba que sería un hombre de bien en el futuro. Sin lugar a dudas el tiempo le dio la razón.

Chacón fue un destacado atleta y  gran periodista, y pese a sus vastos conocimientos, fue amigable y sencillo. Sus comentarios radiales y escritos siempre fueron serios y objetivos, sujetos a la veracidad de los hechos. Su imagen brillará por siempre como un referente a las actuales y futuras generaciones. Es de esperar que la Asociación de Periodistas Deportivos rinda un justo homenaje a la memoria de Don Richard, perennizando su nombre con la erección de un busto de tan ilustre ciudadano.
Paz en su tumba.

Francisco Borja Romero
Guayaquil
Identidad nacional

No hay que dejar que la experiencia que vivimos en torno a la selección ecuatoriana de fútbol quede sin capitalizarse como interesa.

Entonces, lo de volver a exhibir los símbolos patrios debe extenderse a todo evento, así como a  los establecimientos educativos en general, empresas, entes sociales, culturales, profesionales. Otra medida sería que los medios informativos, en particular la radio y televisión, difundan la música y las expresiones nacionales. Se debe recordar que las frecuencias son del Estado y solo están concesionadas al sector privado.

Lcdo. Galo F. Terán I.
Quito
La Manga del Cura

El 8 de agosto del 2006 se publicó por la prensa una foto de la población La Manga del Cura, con un letrero también grande que dice: “La Manga del Cura se fracciona por comicios. Elecciones 2006”.

La Manga del Cura es parroquia del cantón El Empalme, provincia del Guayas. Aspiran hacerse dueños de este sitio y aparecen solamente cuando hay elecciones, con ofertas de obras y con mesas electorales.

Luis Gonzalo Proaño Maldonado
El Empalme
Sobre el caso Oceanis

La Organización Marítima Internacional (OMI) es la única entidad que da cursos para  poder trabajar en barcos de cualquier bandera, y la persona sale con un entrenamiento primordial contra incendios, primeros auxilios, en sus respectivas áreas de especialización como son: cubierta, máquinas, y en el caso de que sea una embarcación de pasajeros en hotelería. Aquí en Ecuador la Marina Mercante es la  autorizada para dar estos cursos, por tal motivo, ellos debían haber tomado asunto en esta estafa, y no otra entidad, como es la Superintendencia de Compañías y de Trabajo, por lo que ellos no tienen  culpa.

Cabe mencionar que sí están atentos a pedir matrículas a pescadores y a todos los marinos que trabajan en  aguas nacionales, ya que en definitiva es un “lucro” para la  Dirección General de la Marina Mercante (Digmer).
Capitán de la Marina Mercante José A.

Balda Silva
Guayaquil
¿Quién audita a la CTG?

La Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) es una institución que encarna vergüenza para esta provincia.

La avenida a Chongón, mal llamada De los Bomberos, está  abandonada a la planeación y estudio técnico de tránsito, a la ausencia de patrullaje; no hay señalamientos, ni control de velocidades; no existe sistema de semaforización que detenga el flujo vehicular momentáneamente.

A lo largo de dicha vía se han instalado colegios privados y confesionales, como algunas urbanizaciones que para sus habitantes es una tragedia salir de sus ciudadelas e ingresar a la avenida que se ha convertido en una pista de carrera; ahí podemos ver tráileres de 16 ruedas, volquetas (mulas), todos los buses, las chongoneras, transportes peninsulares, toda clase de vehículos pesados que van a más de 100 kilómetros por hora zigzagueando con peligro eminente de accidentes, como  ha sucedido. Hay que agregarle la columna de tránsito de  padres de familia que van a dejar y retirar a sus hijos de los diferentes planteles, más todos los transportes colegiales. Todos esos automotores ruedan a una velocidad impresionante.
Es un maremágnum el tránsito, sin que exista una institución de control que actúe. Como siempre, esperan que suceda una gran tragedia para tomar correctivos.

Lo único que observamos de cuando en cuando es el estacionamiento de una patrulla, o una o dos motocicletas debajo del puente de la Perimetral, kilómetro 8,5 de la vía a la costa, para controlar a los tanqueros, perdón, para “arreglar”; de ahí no se mueven para nada, ven todas las anomalías, pero no actúan. ¿Para eso pagamos los guayaquileños este servicio?

Corrupción es sinónimo de tránsito, todos los operativos que realizan tienen como finalidad presionar a los choferes para “arreglar” . Hoy, hay una nueva modalidad de cohecho, un vigilante se sitúa a una cuadra posterior al semáforo, detiene al vehículo, le pide la credencial que es la herramienta para cohechar, y le dice: “Usted se pasó la luz roja”, y lo presiona para el  “arreglo”. Otro “operativo” con patrulla y oficiales es el de colocarse en alguna vía de circulación a medianoche un fin de semana (preferido por vigilantes). Circula un sinnúmero de vehículos y al que ellos creen que es un pez gordo lo detienen, piden la licencia y tratan de sorprenderlo con la consabida frase: “Sópleme el ojo”; eso me sucedió cuando me retiraba de un matrimonio y todos los integrantes del vehículo estábamos de etiqueta. Lógicamente no lo hice y protesté  airadamente por el atropello, manifestándole al vigilante que me explicara en qué parte de las leyes de tránsito indica el “sópleme el ojo”. Yo no bebo, sin embargo, él  quería “arreglar”.

La CTG debe ser auditada para verificar los planes, las aplicaciones de los programas, cómo patrullan la ciudad, qué es lo que hacen y  lo que no hacen para controlar el tránsito; en otras palabras, tiene  que haber una rendición de cuentas. ¡No es un favor que realizan, es una obligación! Nos cuestan mucho dinero para el poco resultado que la ciudadanía obtiene de la CTG.

Galo Lazo Salazar
Guayaquil
Inseguridad en Manta

Manta es un puerto que ha crecido próspera y aceleradamente en los últimos años. Es una localidad abierta al océano. En los últimos años más de 50 navíos de turismo han arribado.

La industria de la pesca, de la tagua, el mercado artesanal, la excelente infraestructura hotelera, las comodidades que ofrece la ciudad, las buenas condiciones de la pista del aeropuerto le permiten recibir gente que llega por turismo o negocio. Pero esta bonanza económica trajo consigo el florecimiento de los delitos.

Los asaltos  a turistas, tráfico ilegal de personas con pérdidas humanas, creciente narcotráfico, plagios y asesinatos son consecuencia lógica y natural que tenían que rodear a una próspera urbe.

Paralelo al crecimiento económico debió crecer también el mejoramiento de la ciudad en  materia de seguridad, pues los aparatos de control quedaron obsoletos. Era entonces cuando a Manta le correspondía tomar conciencia de los riesgos a los que estaba expuesta, y comprender que el desarrollo va de la mano con la seguridad ciudadana.

El puerto puede hacer mucho todavía, estar vigilante de las decisiones de jueces y fiscales en el juzgamiento de delincuentes; acondicionar cuarteles de policía; aumentar el número de efectivos, de medios tecnológicos, la presencia permanente de grupos especiales; formar una policía de seguridad turística con conocimientos de la región, idiomas extranjeros, con permanente presencia en playas, carreteras, zonas turísticas, y correctamente equipada y orgullosa de su uniforme, proyectando en la ciudadanía una sensación de seguridad y paz.

La ciudadanía debe estrechar lazos con la Policía y enfrentar juntos los problemas de seguridad.

Teniente de Policía Enrique
Villamar Mendoza
Guayaquil
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