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Las críticas hacen ‘temblar’ al círculo inexperto de Evo |
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| Gustavo Guzmán, periodista de carrera, de cabello largo, sin ninguna experiencia diplomática y con escaso conocimiento de inglés, fue designado por Evo Morales como embajador de Bolivia en Estados Unidos. | | |
| Agosto 27, 2006
Texto: AP-REDACCIÓN | Fotos: Cortesía Wara Vargas, Semanario La Época, de Bolivia
El presidente de Bolivia cumple su promesa de poner en cargos públicos a personas representativas de los movimientos sociales. Entre ellos está Gustavo Guzmán, embajador en Estados Unidos, quien no domina el inglés; la cantante Luzmila Carpio es embajadora en Francia; y dos mujeres sindicalistas dirigen el Ministerio de Justicia y la Asamblea.
Evo Morales “está nombrando un conjunto de acólitos y no de funcionarios de carrera”. Según la prensa boliviana, esa versión de la analista política de ese país Ximena Costa parece tener sustento, más cuando Gustavo Guzmán, recientemente designado embajador de Bolivia en Estados Unidos, cuenta cómo se vinculó al gobierno del líder indígena.
Periodista de carrera, de cabello largo, sin ninguna experiencia diplomática y con un escaso conocimiento del idioma inglés, Guzmán cuenta que se quedó como aturdido cuando Evo Morales lo llamó a las seis de la mañana, lo citó a una reunión en el palacio presidencial y le pidió representar al gobierno revolucionario de Bolivia en Washington.
“Digo, compañero Evo, por favor”, fueron las primeras palabras de Guzmán al presidente boliviano. Enseguida, dice el embajador, le preguntó a Morales si lo creía capaz de asumir dicha tarea. Y él, afirma, le respondió: “Y tú, ¿te has imaginado alguna vez qué capacidades tengo yo para ser presidente de la república?”. “Con esa respuesta fue imposible negarme”, asevera.
A sus 49 años Guzmán es una elección intrigante por su inexperiencia diplomática. Ex editor de varios periódicos locales y director del semanario Pulso, su cobertura de la revuelta de octubre del 2003 inició un movimiento que después derrocó al ex presidente Sánchez de Lozada. Los críticos de su nombramiento señalan que él nunca ha tocado pie en Estados Unidos y que su inglés es precario.
Pero Guzmán, que parte hacia Washington la próxima semana, se mantiene optimista sobre su misión: venderle al gobierno estadounidense la imagen de la Bolivia de Evo Morales. “Queremos el comercio con Estados Unidos. Pero no queremos ser parte de un mismo paquete (con otros países)”, expresa Guzmán.
El embajador dice que tratará de comunicarle al pueblo estadounidense la idea de que: “Estamos construyendo con energía un proceso democrático, una democracia, y por eso creo que Estados Unidos y su gobierno y su congreso no pueden dejar de acompañarnos en esta tarea”.
Guzmán es el nombramiento más reciente que ha hecho Morales desde que asumiera como el primer presidente indígena de Bolivia, cargo al que llegó hace apenas siete meses. Antes, en abril pasado, designó a la cantautora Luzmila Carpio como la embajadora del país en Francia.
“Ya era nuestra embajadora en Francia, era una embajadora legítima (por su presencia artística); solo estoy legalizándolo (...). Así, vamos sumando intelectuales, profesionales, hermanos indígenas, artistas, para que puedan ayudarnos en el proceso de cambio”, manifiesta el mandatario.
Pero el gobierno de Morales también ha sido criticado por tener en su gabinete a personas sin la suficiente preparación académica. Por ejemplo, se ha calificado como un hecho sin precedentes en la historia boliviana, que una mujer, Casimira Rodríguez, quechua ex empleada doméstica, encabece la cartera de Justicia, tradicionalmente a cargo de los abogados. Rodríguez llegó a la justicia, saltando desde su cargo de dirigente sindical de las empleadas domésticas.
Ella nació en Mizque, Cochabamba. A los trece años empezó su vida laboral como trabajadora de hogar (no doméstica, porque domésticos son los animales, dice la ex sindicalista) a cambio de una habitación y comida, pero sin salario. La primera injusticia la sufrió al reclamar su sueldo a su patrona, quien la denunció por robo para poder echarla.
Después siguió trabajando en casas de otras familias alrededor de 16 horas diarias. Los domingos, Casimira y otras trabajadoras tenían tres horas libres en la tarde. Entonces, aprovechaban para juntarse y empezar a hablar de sus duras experiencias y de cómo organizarse, hasta que en 1996 ya tenían una ley que las amparaba. Hoy, ella cree que Morales la eligió por la trayectoria de lucha que lleva desde hace 18 años en defensa del gremio de Mujeres Trabajadoras de Hogar.
Solo con una trayectoria sindical, Casimira menciona que desde su ministerio implementará la justicia comunitaria y también la justicia ordinaria, que pertenecen a diferentes ámbitos en su país. “La primera es la que nos enseñaron nuestros ancestros y en la otra el objetivo es que los procesos no sean tan retardados, porque hasta ahora la gente pobre siempre tenía que esperar demasiado”, manifestó la sindicalista cuando llegó al cargo.
Por otra parte, al frente de la Asamblea Constituyente, que se instaló el 6 de agosto pasado, está una campesina cultivadora de coca con poca educación estudiantil. Se trata de Silvia Lazarte (Cochabamba, 1964), quien será la responsable del proceso en el que se está reescribiendo la constitución de Bolivia.
La mejor experiencia de Lazarte es el sindicalismo, con el que comenzó a tener contacto a los trece años después que sus padres la llevaron a labrar la tierra en una parcela de El Chapare, en el municipio de Villa Tunari.
Antes de eso Silvia, que desde pequeña atendió las tareas de la casa, como ocurre en las familias quechuas, tuvo que dejar la escuela por decisión de su padre, para dar la oportunidad a sus hermanos de formarse en el cuartel. Tal fue la impresión de ese momento de su vida que lo recordó en su primer discurso ante la Constituyente, hasta donde hoy le llegan las críticas.
Pero hoy el momento más difícil lo atraviesa el ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, quien fue censurado el miércoles pasado por la mayoría opositora del Senado, por presuntos actos de corrupción en la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos. La acción lo obligó a renunciar en la noche, pero fue ratificado en el cargo por Morales, quien alabó su trabajo e insultó a los senadores opositores por haberlo reprobado. Esa es una muestra más de que Evo defiende a su círculo.
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