Son tiempos difíciles en el Medio Oriente, pero no se puede negar que, en cierta forma, han sido benéficos para Dean Obeidallah.
“En alguna extraña manera, todo esto ha hecho que mi trabajo sea muy relevante, y de gran interés periodístico”, dijo Obeidallah. “La gente definitivamente está intrigada”. Lo ha estado, desde los atentados terroristas de 2001. “Le diré esto del 11/9”, señaló. “Nos dio una plataforma que nunca hubiéramos tenido antes”.
Con el “nos”, se refería a los estadounidenses de origen árabe que se ganan la vida como humoristas. Obeidallah afirma que es uno de “los seis más importantes” en ese grupo. ¿Ah sí? Y ¿cómo puede estar tan seguro? Porque, dijo, “el grupo es como de seis”.
No cabe duda, mucha gente considera que “cómico estadounidense de origen árabe” es un término contradictorio.
Es una percepción justa, comentó Obeidallah, de 36 años. Es la razón por la que aborda a la comedia como mucho más que su profesion, aseguró. Tiene que ver con cambiar las percepciones negativas sobre los musulmanes en general, y los árabes en particular, que hoy casi se dan por hecho en Estados Unidos.
“Definitivamente es una forma de activismo para nosotros. Es como una campaña a nivel popular. Intentas cambiar la opinión de la gente, una presentación a la vez, una risa a la vez”, expresó.
El padre de Obeidallah, musulmán palestino de una aldea cisjordana, llegó a Estados Unidos en 1957, se estableció en Nueva Jersey y se casó con una católica estadounidense de origen italiano. A pesar de un apellido que, en árabe, significa “pequeño sirviente de Alá”, Obeidallah se considera cristiano.
Trabajó como abogado, pero no le gustó. La comedia le interesaba (aunque dice que “probablemente podría conseguir más citas con mujeres” si hubiera seguido como abogado). Al principio, comenta, su show no era particularmente político o étnico.
Entonces ocurrió el 11/9. “El 10 de septiembre me acosté como un hombre blanco”, dijo. “El 11 de septiembre desperté como un árabe”. Se le volvió imposible ignorar cómo las percepciones sobre los estadounidenses de origen árabe habían cambiado, y no precisamente para bien.
No se deben malinterpretar las cosas, afirma: Al-Qaeda y otras cuadrillas de asesinos son los malos. “Para mí es absolutamente claro que Bin Laden y terroristas musulmanes están en proceso de atacar Estados Uniods”, expresó. Su enfoque, sin embargo, no está en la política global, sino más bien en la vida post 11/9 en Estados Unidos.
Obeidallah describe cómo escucha las noticias de manera diferente a como lo hacen las demás personas. “Puede haber un reportaje sobre alguien que voló un avión cerca de la Casa Blanca, o una alerta por ántrax”, manifestó.
“Mi primer instinto es: ‘Por favor, que las personas involucradas no se llamen Ahmed o Mohammed. Que sea algún loco blanco sureño o alguien llamado Skeeter. Cualquiera menos nosotros’”.
Para él, el humor árabe estadounidense es primo del humor judío: “Hay una sensación de no encajar, una sensación de que la gente te ve de manera diferente. Te pones como Woody Allen”.
Lo que también hace es reflejar los hábitos peculiares de su propia gente. “Una de las cosas que se hace es culpar a Israel de todo lo que anda mal en el mundo”, dijo.
“¿Hay un bombardeo en alguna parte? Culpas a Israel. ¿Los Jets de Nueva York no ganan? Échale la culpa a Israel. ¿Jennifer y Brad se separan? Fue el Mossad”.
Pero en el fondo, su rutina cómica no es “una historia árabe”, aseguró. “Para mí es verdaderamente una historia estadounidense”, afirmó. “La vida de todos cambió después del 11/9. Esto es sólo mi expresión de ello”.